La biodiversidad está en peligro en todas sus vertientes, pero nos afecta de una manera directa la que tiene que ver con la agricultura, es decir, con la producción de alimentos vegetales. Nuestras cosechas se encuentran en vías de extinción, porque entre otras cuestiones prevalece la desaparición de insectos polinizadores, fundamentalmente los apoideos (abejas y abejorros). Los pesticidas neonicotinoides, el cambio climático, los monocultivos o la destrucción de sus hábitats están influyendo de forma negativa en su reproducción y en su forma de comportarse.

Desaparición de especies autóctonas

A este tema tan difícil de abarcar si no existe un apoyo de los gobiernos, de las diferentes compañías y de la sociedad en general, fomentando la agricultura ecológica y sostenible mediante políticas que ayuden a esa transición y al consumo de productos ecológicos; se le tiene que sumar la desaparición de especies autóctonas, sustituidas por especies foráneas o por otras especies más rentables o comerciales.

La agricultura ecológica y sostenible son las bases de la biodiversidad

La agricultura ecológica fomenta las especies autóctonas.

Un problema de enormes dimensiones que cada vez se va agrandando más. Las plantaciones intensivas de monocultivos conllevan a la pérdida de biodiversidad, ya que se usan solamente las especies más resistentes (muchas de ellas transgénicas) y que más se desarrollan en un menor tiempo, denostando aquellas que necesitan más cuidados, aunque sus cualidades organolépticas sean mejores. Prima la rapidez, en un mercado cada vez más competitivo, en el que por supuesto, no se respetan los ciclos naturales de las plantas.

Bancos de semillas que nos van a salvar la vida

En los pequeños pueblos y aldeas se han encargado los propios agricultores de guardar las simientes o semillas, sabiendo su verdadero valor para la vida, al margen de las modas por tal o cual especie. De hecho, gracias a ese intenso trabajo se están recuperando poco a poco. Los bancos de semillas que han ido apareciendo y creciendo han conformado la base de esta nueva revolución agrícola.

La agricultura ecológica y sostenible son las bases de la biodiversidad

El uso de semillas de especies en vías de desaparición promueve la biodiversidad.

La agricultura ecológica también promueve de forma directa el manejo de especies vegetales propias de cada lugar, ya que son de manera indiscutible las que mejor van a poder aclimatarse a las condiciones climáticas, el terreno, las plagas…y un largo etcétera de cuestiones, que intervienen en el éxito de una plantación. A ello hay que sumarle la ayuda indiscutible de pequeños animales y la plantación de plantas con flores que les atraigan, para el control de plagas o la fertilidad de la tierra: la lombriz, el ciempiés, la crisopa, la mariquita, la mantis religiosa, la araña de jardín o la avispa autóctona (no la avispa asiática, que devora insectos polinizadores); entre otros.

La rotación de cultivos propios de la zona y la quema de rastrojos es un hábito fundamental y necesario para la salud y la fertilidad de la tierra, así como el empleo de maquinaria de jardinería y agrícola, como la de Garland, para cultivarla.