El levantamiento de las sanciones a Irán por parte de los Estados Unidos y la Unión Europea, tras verificar que el gobierno persa ha cumplido el acuerdo nuclear, supone una oportunidad de oro para el país asiático de disponer de más recursos para afrontar sus problemas ambientales, focalizados en la escasez de agua y la contaminación atmosférica.

Problemas ambientales de Irán

Un artículo en The Guardian alerta de la alarmante falta de agua en algunas regiones de Irán, poniendo dos ejemplos: el río Zayandeh, que no tiene la suficiente agua para abastecer a toda la población, y la provincia de Kerman, donde se calcula que alrededor del 15% de los árboles de pistachos han muerto por la falta de agua en la última década.

En la capital, Teherán, una ciudad de más de 8 millones de habitantes, el problema es el smog, generado por la contaminación del aire urbano y el efecto de los cercanos Montes Alborz, que impiden que el aire circule adecuadamente y limpie la atmósfera metropolitana. Otros factores también contribuyen a la formación del smog, como la antigüedad del parque automovilístico y el escaso control de las emisiones.

La capital de Iran, Teherán tiene graves problemas de contaminación ambiental

Uno de los problemas principales es la poca calidad del combustible de los vehículos. Esto es debido, principalmente, a las sanciones internacionales sobre el país islámico (las que ahora terminan) que les impiden refinar adecuadamente el petróleo para obtener un combustible de alto rendimiento y bajas emisiones. En su lugar, se venden mezclas a bajo precio que terminan por contaminar sobremanera el medio ambiente. Las autoridades iraníes calculan en varios miles los muertos cada año como consecuencia de afecciones derivadas de la contaminación atmosférica.

El escenario en Teherán es tan crítico que el gobierno ha tomado medidas que dejan en mera anécdota las adoptadas en Madrid. Las autoridades han cerrado escuelas y recomendado a la gente no salir de sus casas, el rendimiento de los trabajadores es más bajo debido a los problemas respiratorios y los costes se disparan, sumando las pérdidas por la baja productividad los días en que la contaminación es mayor y los gastos sanitarios derivados.

La situación ha alcanzado tal magnitud que el Líder Supremo de Irán, el ayatolá Jamenei, ha dirigido una carta a los máximos dirigentes del estado con 15 cláusulas que deben guiar las políticas medioambientales de los persas en los próximos años. Las principales iniciativas se centran en poner en marcha un atlas ecológico y un sistema nacional del medio ambiente con el objetivo de proteger los principales recursos, perseguir los delitos ambientales e impulsar la economía verde y la ética ambiental.

Montes Alborz, Irán

Irán apuesta por el desarrollo de energías limpias

Asimismo, Irán se muestra favorable al desarrollo de las energías renovables y las tecnologías limpias, que limiten su dependencia de los combustibles fósiles y contribuyan a mejorar la salud del medio ambiente. La reducción de las emisiones de carbono debe ser otra de las prioridades del país árabe, como parte de su estrategia en la lucha contra el cambio climático, en la que pretende colaborar con el resto de países del mundo al entenderlo como una crisis global.

Esta predisposición del país islámico es primordial, ya que el fin de las sanciones no supone una solución per se, sino una oportunidad que debe ser aprovechada. Al disponer de más recursos económicos, Irán debe pensar con sensatez y evitar la tentación de malgastarlos y encontrarse en una situación aún peor.

Con el fin del bloqueo, el gobierno persa podrá adquirir equipamientos y tecnología para estudiar, analizar y hacer frente a los problemas de contaminación del aire y podrá dotar sus infraestructuras hídricas con los últimos avances, con la colaboración de empresas punteras europeas, que le permitan utilizar de forma eficiente y sostenible sus escasos recursos, tanto para la agricultura como para la industria y el uso doméstico.

Al fondo la capital de Irán, Teherán