Muchos titulares de periódicos de todo el mundo han “cargado las tintas” contra el consumo de carne procesada, dando a entender que “el beicon, las salchichas y las hamburguesas, son una amenaza tan grande de parecer cáncer como lo es fumar cigarrillos».carne procesada vs cigarrillosLa controversia está servida después del informe sobre la carcinogenicidad del consumo de carne roja y de carne procesada, publicado ayer por la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC por su sigla en inglés), perteneciente a la Organización Mundial de la Salud (OMS).  La mala interpretación de este informe a dado mucho juego a la prensa, con titulares sensacionalistas que son engañosos y provocan incertidumbre en los consumidores. Pero que no cunda el pánico, desde Conciencia Eco vamos a intentar explicarlo.

Que el exceso en el consumo de carne roja está asociada a ciertos tipos de cáncer como el de colón no es nada nuevo. Además ahora hay numerosos estudios que alertan que las personas con mayor consumo de carnes procesadas (como el beicon y las salchichas) tienen mayor riesgo de cáncer y problemas de corazón. Pero esto no quiere decir que el nivel de riesgo de parecer cáncer se asemeje ni de lejos al consumo de otro tipo de sustancias mucho más dañinas para la salud, como puede ser el consumo de tabaco o alcohol.

Para aclarar las dudas si “la carne procesada es tan mala como la pintan”, es importante tener en cuenta los niveles de “riesgo” de este tipo de sustancias. La Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC), no define el «riesgo» o probabilidad de daño a los seres humanos. Sólo considera la fuerza de la evidencia científica para establecer una posible o probable asociación con el cáncer. Pero si pueden lanzar un titular que puede llegar a confundir al consumidor como el de “por cada 50 gramos diarios aumentan un 18% el riesgo de desarrollar este tumor”, eso si sin tener en cuenta la procedencia de la carne, ni valorar otros factores de riesgo asociados de parecer cáncer como es la obesidad o la diabetes.

 

¿Cómo clasifica la OMS las sustancias cancerígenas?

Por cada agente o sustancia de estudio, un grupo de trabajo de especialistas de la IARC establece una opinión, por consenso, sobre si las pruebas científicas, de alguna manera son fuertes, suficientes o limitadas, agrupando las sustancias en cinco categorías. Pero esto no significa que todos las sustancias en una misma categoría tienen la misma probabilidad de provocar cáncer. Sólo significa que no hay suficiente evidencia para apoyar que pueden causar cáncer, una conclusión que el estudio científico sólo puede llegar después de muchísimas investigaciones.

Según la clasificación de la IARC, a la carne roja, se ha incluido en el GRUPO 1, “el más peligroso”, junto al consumo de tabaco y alcohol, exposición al amianto, benceno, arsénico, etc. A pesar de que las evidencias no son tan concluyentes, en el caso de la carne roja no procesada (ternera, cerdo, cordero, caballo o cabra), se ha incluido en el GRUPO 2A (Probablemente Cancerígeno para los seres humanos). La tabla de siguiente muestra los cinco grupos:

clasificacion sustancias cancerigenas

Aunque la Agencia no clasifica estos “carcinógenos conocidos” entre ellos, sus datos nos proporcionan alguna información sobre el riesgo relativo. La OMS estima que hay 34.000 muertes por cáncer al año asociadas al consumo de una dieta rica en la carne procesada. Esto puede parecer mucho pero si los comparas con las 200.000 muertes al año causadas por la contaminación del aire, o las 600.000 al año causadas por el consumo de alcohol y el millón de muertes al año causadas por cigarrillos, puedes hacerte una idea de los peligros a los que nos exponemos todos los días.

No se tiene en cuenta la procedencia de la carne

carne roja

Destacamos que la clasificación de la IARC no tiene en cuenta la gran variedad que existe de carnes procesadas, ni su procedencia. Un grave error sobre todo a la hora de clasificar una sustancia como cancerígena. No es lo mismo una carne ecológica libre de hormonas ni sustancias químicas que la carne procedente de una granja de ganadería intensiva. Sobre todo si estas sustancias artificiales que se añaden son cancerígenas. Además los expertos en salud recomiendan un dieta sana, variada y equilibrada, con el consumo de todos los grupos de alimentos, incluyendo un consumo moderado de carnes y productos cárnicos, al menos dos o tres veces por semana.

Estudios científicos

Hay numerosos estudios que asocian en consumo elevado de carne con varias enfermedades como la diabetes, algunos tipo de cáncer, incluso con el riesgo de padecer Alzheimer.

Según estudios de la “Journal of Clinical Nutrition, demuestran que reemplazando el consumo de carne roja por los frutos secos se reduce el riesgo de padecer diabetes.

Además las carnes rojas se asocian con una serie de enfermedades incluyendo enfermedades del corazón, ciertos tipos de cáncer, como el de colon. Las conclusiones extraídas en la revista “Journal of the National Cancer Institute’ (JNCI)” nos indican que llevar una dieta alta en fruta y baja en carne disminuye el riesgo de contraer cáncer de colon.

En la edición digital de la revista Archives of Neurology nos argumentan que una dieta baja en lácteos y carne reduce el riesgo de padecer Alzheimer.

Beneficios de una dieta baja en carne

Dejando a un lado los artículos sensacionalistas, como hemos visto el abuso en una dieta rica en carne influyen en la salud, además el negocio de la carne genera el 18% de las emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero que contribuyen al calentamiento global.

Reducir el consumo de carne al menos dos o tres veces a la semana, mejora la salud humana y la salud medioambiental es una recomendación a la que se suman cada vez más expertos en todo el mundo.

Además si se consume carne, es recomendable que sea con certificado ecológico, que garantiza que la carne no contiene aditivos químicos ni sustancias de origen sintético, pero además, la producción está en sintonía con el cuidado del medio ambiente y el desarrollo sostenible.