Según el nuevo Código Penal, el famoso Torneo del Toro de la Vega podría pasar a ser un delito, así lo ha declarado la Red de Protección Canina por el artículo 337. El hecho y los propios maltratadores estarían en disposición judicial, además si existe ensañamiento con armas o se realiza en presencia de menores, agravaría esas circunstancias.

Una “fiesta tradicional” que ya ha hecho historia por su extremada violencia hacia estos animales. El salvajismo con que la describen quienes han estado allí, ronda lo macabro, y lo peor es esa agonía del pobre animal, mientras los agresores se reafirman en su maltrato y su poder, animándose unos a otros a proseguir con tan monumental barbarie.

Las manifestaciones que se han sucedido por toda la geografía española para poner freno a esta salvaje agresión hacia los toros de Tordesillas (Valladolid), no sabemos si darán sus frutos, aunque parece ser que sí. Ese rechazo social ha motivado que algunos políticos hayan dado marcha atrás y apuesten por su supresión, no sabemos si con vistas electoralistas, pero aún así, bienvenido sea. ¡Por fin, alguien pone algo de raciocinio en este caos de disputas políticas!

La cosa no queda aquí. No debemos olvidar el resto de espectáculos que enarbolando la bandera de la tradición, siguen celebrando y realizando otra serie de crueldades y atrocidades a estos y otros animales. No se me quita de la cabeza, lo que debe sentir el estresado toro que en la localidad de Denia (Valencia) es arrastrado por los mozos del pueblo hasta el mar. Los Bous a la Mar es parte de lo mismo, toros ahogados con agua de mar. No sé como alguien puede encontrar la diversión en este tipo de eventos. Yo que estuve veraneando varios años en este lugar, nunca se me pasó por la cabeza ir a ser testigo de esta atrocidad, ni cómplice. Mira que me invitaron veces, ¿cómo se puede invitar a esto?

toros de denia

También valencianos son los que se tiraban al mar para recoger patos lanzados para la ocasión en sus fiestas. Ahora, se lo han pensado mejor, y este año en Sagunto han declinado hacerlo. En vez de los “Patos a la Mar”, en su lugar lanzaron patitos de goma. Una buena opción, que por supuesto no atrajo tanto público.

Los festejos toledanos de Carpio de Tajo también son de aúpa. Otras anátidas son también el centro y el reclamo de numerosos vecinos y turistas, que vienen a observar cómo se descabezan a la carrera unos gansos colgados en sutiles cuerdas, pero ya los han matado para el momento. Por suerte, ya no lo hacen con ellos vivos. Antes (hace nada) debía ser más que desagradable contemplar esas instantáneas de dolor y olor nauseabundo, con caballos enjaezados incluidos; cuyos jinetes luchan por llevarse cuantos más trofeos mejor.

gansos toledo

Fotografía Kike Carvajal

Después de acoger a esta serie de aberraciones salidas de las mentes más retorcidas y retrógradas, siempre me pregunto si hemos evolucionado en algo, o seguimos viviendo como en otros tiempos, pero con otros ropajes y otra serie de artilugios. Un trampantojo que engaña a algunos, pero no a todos.

Por último, qué decir de ese turismo del sufrimiento animal. Se publicita y se vende, como si fuera una experiencia realmente enriquecedora. Las agencias de viajes lo ofertan, como si se tratase de unas fantásticas vacaciones o una escapada. La España profunda, esa que dejó huella, sigue existiendo y sigue teniendo su razón de ser si nadie le para los pies.