¡Hola a todos!

Me tiemblan las pinzas por la emoción de escribir por primera vez para Conciencia Eco, jejeje.

Bueno, antes de nada me presento: mi nombre es Manu y soy un cangrejo de río iberico. Los científicos me llaman Austropotamobius pallipes, aunque discuten si cambiarme el apellido por Lusitanicus, Italicus o dejarme sin él debido a que no saben el parentesco exacto que tengo con el resto de mis primos europeos. Por regla general los humanos que me conocen de toda la vida me llaman cangrejo de río. Pero vosotros podéis llamarme Manu.

¡Hola, chicos! Este soy yo: Manu, un cangrejo ibérico dispuesto a hacerse oír. Foto: Ametsola.

¡Hola, chicos! Este soy yo: Manu, un cangrejo ibérico dispuesto a hacerse oír. Foto: Ametsola.

Soy Manu y esta es mi historia

Creo que debo empezar contándoos cosas de mi especie y por qué estamos en peligro.

A los cangrejos de mi especie nos gusta vivir en cauces de ríos medianos y pequeños, prefiriendo las aguas calcáreas, aunque tampoco le hacemos ascos a charcas, lagos e incluso canales artificiales. Hacemos nuestras casas en las orillas donde haya grava o se puedan excavar galerías.

Nos encanta comer larvas (qué ricas están para cenar) y alevines. Nuestra época de cortejo y apareamiento va desde octubre hasta principios de diciembre, que es cuando nos metemos en nuestros hogares a pasar el invierno (desde aquí os escribo ahora mismo). Nuestras chicas cuidan los huevos durante todo el invierno y estos a partir de mayo empiezan a eclosionar.

En libertad podemos vivir hasta 8 años y llegamos a medir hasta 12 cm. Tenemos una concha en tonos verdosos de lo más bonita y es que he de decir que, aunque a los humanos os parezcamos feos, estamos bastante bien para ser cangrejos (somos mucho más guapos que los cangrejos americanos, dónde va a parar…).

Pensaréis "Manu se queja por todo" pero no es así. A esto ha quedado reducido mi territorio por culpa de Charlie  y sus colegas.

Pensaréis «Manu se queja por todo» pero no es así. A esto ha quedado reducido mi territorio por culpa de Charlie y sus colegas.

Hace algunos años los cangrejos ibéricos de río estábamos presentes en casi todos los ríos de la Península Ibérica, también en algunas charcas y lagos. Pero fuimos desapareciendo de muchos hasta quedar reducidos al curso alto de ríos y algunos estanques del norte, noroeste y sur de la Península Ibérica; no queda ninguno en la meseta y en Portugal se piensa que estamos extintos.

Las razón por la que fuimos desapareciendo fue que nuestros ríos se fueron contaminando. Pero todo fue a peor cuando en los 70 apareció un tal Charlie con su familia de cangrejos rojos americanos (Procambarus clarkii) y sus colegas los cangrejo señal (Pacifastacus leniusculus). Esos yanquis no sólo nos quitaron nuestras casas quedándose todos los ríos y nuestra comida para ellos con amenazas e intimidación, sino que además trajeron la afanomicosis, una enfermedad mortal para los cangrejos de río ibéricos (y del resto de Europa).

La afanomicosis, o peste del cangrejo, es un hongo (Aphanomyces astaci), cuyas esporas se instalan en nuestro caparazón provocando que se ablande y se rompa, haciéndonos vulnerables a predadores y otras enfermedades.

Un cangrejo ibérico portavoz de las especies en peligro

Os preguntareis qué hace un cangrejo escribiendo. Pues bien, un buen día, viendo la situación en que nos encontrábamos los cangrejos ibéricos, decidí que era hora de dar a conocer al mundo el peligro en que nos hallamos. Pero ¿por qué dejarlo sólo en los de nuestra especie? Hay muchos animales y plantas en todo el mundo que están amenazados y creo que va siendo hora de que los humanos sepáis de su situación.

 

El alimoche es otra de las especies que se encuentran en peligro. Yo, como cangrejo ibérico, entiendo perfectamente su situación. Foto: David Cornejo.

El alimoche es otra de las especies que se encuentran en peligro. Yo, como cangrejo ibérico, entiendo perfectamente su situación. Foto: David Cornejo.

Desde aquí cada semana os hablaré de mí o de otras especies que se encuentran en peligro. También os contaré cosas de especies invasoras (en nuestro país hay muchas más de las que la mayoría de humanos piensa) y de especies ya extintas para recordarlas e intentar no compartir su mismo destino.