La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) destaca en su último informe la importancia de los océanos como sumideros de carbono y alerta de la necesidad de conservar los ecosistemas marinos, empezando por los microorganismos como el plancton y el krill, bases de la cadena alimentaria y fundamentales para el equilibrio marino.

Los sumideros de carbono

El informe, titulado The significance and management of natural carbon stores in the open ocean, subraya el significativo papel de los océanos en la absorción, el transporte y el almacenamiento de CO2 y, por primera vez, utiliza los últimos avances científicos para observar, al detalle, el papel de las grandes masas de agua en la regulación del clima a escala planetaria.

Según la UICN, más de la mitad de las emisiones de dióxido de carbono a nivel mundial acaban en los océanos. Por este motivo, no conviene poner en riesgo el equilibrio de los ecosistemas marinos, que requieren una gestión adecuada para que puedan seguir ejerciendo su importante papel.

Los sumideros de carbono

El informe presenta un nuevo concepto, las unidades móviles de carbono. Esta acepción incluye a aquellos animales, como el plancton, el krill o los peces, que contribuyen a la neutralización de las emisiones de carbono. Por ello, insta a los gobiernos a tener en cuenta esta aportación en las políticas medioambientales. Es un momento clave para esta petición, ya que se está celebrando la (aparentemente intrascendente) COP20.

La UICN advierte sobre cómo podría incidir en el cambio climático un deterioro de la salud de los océanos, que ya están mostrando síntomas de estrés. En los últimos tiempos, las aguas están presentando valores cada vez más altos de acidez y temperatura, al tiempo que el contenido en oxígeno desciende. Un desequilibrio de los ecosistemas marinos podría tener graves consecuencias a escala global, toda vez que ya no caben dudas de la existencia del cambio climático y la responsabilidad de las actividades humanas.

Se estima que las diatomeas, que forman parte del plancton microscópico que sirve de alimento a organismos de gran tamaño, ayudan a eliminar anualmente unos 150 millones de toneladas de carbono, que va a parar a las zonas más profundas del océano, a partir de 1.000 metros por debajo de la superficie. Esto equivale al carbono capturado por 250.000 metros cuadrados de bosque tropical reforestado, un área del tamaño del Reino Unido.

Los sumideros de carbono

Por su parte, el krill ayuda a la captura de 22,8 millones de toneladas de CO2 cada año, Sin embargo, el incremento de los impactos derivados del cambio climático, puede hacer disminuir la capacidad de eliminar carbono de estos microorganismos, básicos en la dieta de algunos de las especies de mayor tamaño de los océanos, como las ballenas.

Quizás el mejor ejemplo de la importancia que tienen los ecosistemas marinos para la salud ambiental del planeta sea el Mar de los Sargazos. Esta región del Atlántico, famosa por formar parte del mítico Triángulo de las Bermudas, es un sumidero de carbono de vital importancia en la región, gracias a las enormes cantidades de algas del género Sargassum que flotan en la superficie. En el hábitat que crean estas macroalgas se refugian, además, especies en peligro, como tortugas o anguilas.

Los sumideros de carbono