Los animales más altos del planeta, las jirafas, utilizan su pelaje para pasar inadvertidas ante sus depredadores. Pero no es su pelaje lo que ha hecho que pasen también inadvertidas ante la comunidad científica y es que, este carismático y alto animal, es todo un misterio para la ciencia ya que son muy pocos los que se han parado a estudiarlos con detenimiento. Todo eso ha cambiado y ya son muchos los expertos que se han comenzado a estudiarlas en su propio ecosistema.

La investigadora Megan Strauss de la Universidad de Minnesota se sorprendió cuando, en el 2008, comenzó a interesarse por las jirafas y tras buscar literatura científica al respecto, encontró que un animal tan popular en los zoológicos apenas había sido estudiado en su ecosistema y poco se sabía acerca de su comportamiento.

La jirafa, el gigante olvidado, esta siendo ahora profundamente estudiado descubriendo en el un comportamiento sorprendentemente complejo que se asimila al de los elefantes. Antes se creía que las jirafas eran unos animales enormes y zoquetes, ahora se ha visto que son unos herbívoros muy familiares que crean fuertes lazos de unión entre ellos, reflejado en amistades cercanas que pueden durar años o en el dolor que muestran las madres durante meses tras perder una cría a manos de los leones. También se ha encontrado una compleja relación social en los machos, los cuales ganan en rango y acceso a hembras fértiles con la edad, imitando los más jóvenes a los machos de mayor edad. Si un macho dominante pasa cerca de uno joven este tomará una actitud sumisa y bajará la cabeza reconociendo la superioridad del contrario. Gracias a los avances en la tecnología se ha podido descubrir que las jirafas trazan una estructura social y relaciones de una forma mucho más sofisticada de lo que se pensaba.

La jirafa de África subsahariana es una sola especie que se divide en hasta nueve subespecies dependiendo de la forma de su cabeza y si el pelo de sus piernas es liso o estampado. Pese a no estar clasificada como especie en peligro de extinción su población se ha desplomado un 40% en los últimos 15 años. Este nefasto dato y el bajo conocimiento que se tiene de esta especie a inspirado a conservacionistas para declarar este año por primera vez el Día Mundial de la Jirafa que se celebrará cada 21 de junio al ser el día más largo del año – el día más largo para el animal más alto.

La jirafa tiene una elevada importancia ecológica según afirman los expertos pues son ‘cambiadores de hábitat’. Las jirafas pasan gran parte de su tiempo alimentandose lo que contribuye a una poda natural, distribución de la semillas e incluso como polinizadores.