El Patrimonio de la Humanidad de Tasmania va más allá de los árboles, siendo de gran importancia su geología única y los antiguos sitios culturales de los aborígenes. Pese a ello, estos lugares han sido obviados en las negociaciones internacionales en Doha, pese a que el debate político abierto ahora determinará su futuro. Los gobiernos anteriores protegieron 172.000 hectáreas de bosque que ahora los actuales quieren reducir, al considerar que 74.000 hectáreas corresponden a bosques degradados que pueden ser usados para la cosecha.

Para recibir la designación de Patrimonio de la Humanidad estos lugares deben cumplir alguno de los diez criterios exigidos, relacionados con el patrimonio cultural o natural. En el caso de Tasmania se cumplen criterios de ambas características y reúne siete de los diez criterios, entre los que se incluye una cultura única.

No solo los bosques y la cultura hacen de Tasmania un Área de Patrimonio de la Humanidad, sus tierras contienen una geología única a nivel mundial y una geodiversidad difícil de encontrar en otros lugares del planeta. La geología de la zona es fundamental para el funcionamiento de los ecosistemas, hay que proteger las características del paisaje físico para proteger los procesos ambientales que generan un ecosistema determinado. Además, al ser Tasmania una plataforma estable, ofrece un registro glacial largo que refleja las tendencias climáticas en la zona.

La geología de la zona además de estar ligada con el ecosistema de la zona está fuertemente ligada a los valores culturales de Tasmania, como por ejemplo determinados tipos de roca característicos de la zona que eran materiales ideales para la fabricación de herramientas de la cultura aborigen. Los propios indígenas creen que la extensión del Patrimonio de la Humanidad de Tasmania no se ha evaluado correctamente, poniendo en peligro la cultura aborigen de la zona, muy ligada a la tierra.

El debate sobre las tierras degradadas ya ha comenzado y el gobierno ha comenzado las tareas de rehabilitación, aunque principalmente se han centrado en bosques dañados por la tala indiscriminada que son más sencillos de recuperar que los valores culturales y geológicos de un sitio único.