¿Te gustaría pasar unas vacaciones originales inmerso en el mundo rural?. Pues decántate por estar unos días de agroturismo en Navarra. Te esperan más de 80 establecimientos donde alojarte y realizar faenas agrícolas, ganaderas o artesanas. ¿A que suena bien?, pues es mejor sentirlo en vivo y en directo. Si siempre has deseado tener tu propio huerto, puedes ir practicando y recibir los consejos de quien se dedica a ello en cuerpo y alma. Y si lo que prefieres es disfrutar de la compañía de animales domésticos, también podrás ayudar en su cuidado, dándoles de comer o enterarte de sus costumbres. También, tendrás oportunidad de realizar productos consumibles con los recursos del campo. Este tipo de turismo es ideal para viajar con niños, en familia; cada uno tendrá su propia diversión.

Fotografía de Patxi Uriz

Pasear en burro, alimentar el ganado o aprender a plantar y a recoger hortalizas y otros frutos de la tierra son algunas de las actividades que proponen para que los viajeros puedan acercarse y aprender más sobre la cultura agrícola navarra. No obstante también se ofrece una amplia y variada gama de actividades de agroturismo que varían en función del propietario del establecimiento y la zona en la que se encuentre situado.

De los 80 alojamientos de agroturismo que hay en la Comunidad Foral, 31 se encuentran en la zona Noroeste debido a su ubicación en terrenos más apropiados para la agricultura navarra. En el área del Pirineo Navarro se sitúan 17 establecimientos y en la zona de Tierra Estella 14, mientras que Pamplona y Navarra Media Oriental recogen 15 establecimientos de agroturismo.

El agroturismo es una buena oportunidad para conocer de una manera próxima la esencia de la Comunidad Foral, su gastronomía y sus tradiciones. Este tipo de alojamientos busca la relación con la naturaleza y el relax, al igual que el turismo rural, pero muchas veces va más allá: intensifica el contacto con los habitantes de los pueblos, con los agricultores, ganaderos y todas las personas que viven en el medio rural.

Fotografía de Patxi Uriz

El agroturismo también permite vivir de cerca, e incluso colaborar en el proceso de elaboración de productos artesanales más complejos como los quesos, el yogur o la mermelada entre otros productos realizados a base de materias primas de km 0, como la leche o los frutos silvestres.

El agroturismo ofrece un trato personalizado y un mayor contacto con el medio rural, así como la posibilidad de conocer las prácticas tradicionales del campo. De un modo natural se comparte la vida de la familia propietaria que, lejos de convertirse en hoteleros, cuando llegan los turistas continúan con sus quehaceres cotidianos. Esto es posible gracias a asociaciones como Abelore o Agroturana, que proponen múltiples actividades relacionadas con la vida rural, con el objetivo de dar a conocer el modo de vida, las costumbres y la cultura de las poblaciones navarras.

Conocer de una forma tan próxima las tierras y los campos navarros también ayuda a entender la cocina típica del lugar y el porqué del uso de según que productos en los platos característicos de la zona. De este modo el agroturismo se convierte no solo en un elemento de relax y de empatía con el entorno sino que también ofrece una vertiente cultural importante, tanto a nivel gastronómico como a nivel de tradiciones y costumbres del lugar.

En Navarra existen más de 5.300 plazas de alojamiento disponibles en zonas rurales para todos aquellos turistas que decidan pasar sus vacaciones conociendo estas tierras desde su estado más puro. Estas plazas se dividen entre las más de 750 casas rurales, los más de 80 hoteles y hostales rurales, 31 apartamentos turísticos y 24 campings, varios de ellos con el sello “Q de calidad.

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