Día Mundial de la Pesca 2025: cómo los sellos de sostenibilidad ayudan a proteger los océanos
El Día Mundial de la Pesca 2025, que se celebra cada 21 de noviembre, es una ocasión para recordar la enorme importancia que tienen los océanos, ríos y comunidades pesqueras en nuestra vida diaria.
Más allá de proporcionarnos alimentos, la pesca sostiene millones de empleos, preserva tradiciones culturales y juega un papel decisivo en el equilibrio ecológico del planeta.
Esta fecha invita a reflexionar sobre cómo consumimos productos del mar, cómo se gestionan los recursos y por qué es fundamental avanzar hacia prácticas más responsables que garanticen que las generaciones futuras puedan seguir disfrutando de mares saludables y abundantes.
Cuando hablamos de que un pescado o un marisco es “sostenible certificado” nos referimos a que una entidad externa —no el productor ni el vendedor— ha auditado la pesca o la granja y ha comprobado que cumple una serie de criterios concretos: que la población de la especie esté sana y bien gestionada; que la captura o la cría minimice el impacto sobre otros animales (bycatch) y sobre el fondo marino; que existan prácticas que protejan el hábitat y la biodiversidad; y que la trazabilidad y la cadena de custodia permitan saber de dónde viene el producto hasta el plato.
En pesca salvaje también se evalúa cómo se gestiona la pesquería a nivel de cuenca o stock; en acuicultura se añaden requisitos sobre el uso responsable del alimento, salud y bienestar animal, y condiciones laborales.

Sellos para certificar la pesca sostenible
Estas exigencias están recogidas en los estándares oficiales de los principales sellos (por ejemplo, el Marine Stewardship Council para pesca salvaje y el Aquaculture Stewardship Council para acuicultura), que publican sus reglas y procesos de auditoría públicamente.
Existen varios sellos que hoy los consumidores pueden encontrar en el mercado y cada uno tiene un enfoque diferente: algunos certifican la pesca salvaje, otros la acuicultura (piscifactorías), y otros auditan la cadena completa de producción y procesamiento.
Entre los más conocidos están el sello azul del Marine Stewardship Council (MSC) para pesca salvaje, el sello ASC para pescado de granja responsable, Friend of the Sea, que certifica tanto capturas como acuicultura, y programas como Best Aquaculture Practices (BAP) o GLOBALG.A.P. que se centran en prácticas de granja y trazabilidad. Estas etiquetas permiten identificar —sobre el envase o en la carta de un restaurante— productos que han pasado auditorías independientes y que, en teoría, reducen riesgos ambientales y sociales frente a opciones no certificadas.
¿Y qué tipos de pescado y marisco suelen llevar esos reconocimientos?
En pesca salvaje, el MSC ha certificado a lo largo del mundo una amplia gama de pesquerías: desde especies de aguas frías como el abadejo o el bacalao de ciertas zonas, hasta túnidos, anchoas, merluza, vieiras y otras pesquerías regionales; su base de datos pública muestra cientos de pesquerías evaluadas y certificadas en diferentes países.
En acuicultura, los sellos como ASC o BAP cubren especies muy habituales en el mercado: salmón, gambas, tilapia, pangasius (panga), trucha, dorada/lubina marinas, moluscos como mejillones y ostras, e incluso algas y nuevas especies emergentes.
Muchas de estas certificaciones permiten buscar por granja o por producto para comprobar si el envase o el proveedor está realmente certificado.

¿Qué diferencia hay entre pescado “certificado sostenible” y pescado convencional?
La diferencia principal está en la evaluación externa, la transparencia y las obligaciones de mejora continua. Un pescado convencional puede provenir de una pesquería o granja que respeta la ley local, pero no necesariamente cumple criterios adicionales de gestión del stock, reducción de descartes, bienestar animal o responsabilidad social.
El pescado certificado se somete a auditorías periódicas, exige documentación sobre la cadena de custodia para evitar mezclas con producto no certificado, y suele obligar a planes de mitigación frente a impactos ambientales y sociales.
Dicho esto, ningún sello es una garantía absoluta: los estándares varían entre programas, las auditorías pueden ser más o menos rigurosas en la práctica y, como cualquier certificación, han recibido críticas y demandas de mejora. Por eso es útil combinar la etiqueta con fuentes de información independientes (por ejemplo, guías de consumo) y prestar atención a la trazabilidad y al origen preciso que aparece en el envase.
En qué países se aplican los sellos
La mayoría de los programas importantes son internacionales. El MSC, ASC, Friend of the Sea, BAP y GLOBALG.A.P. operan en múltiples continentes y certifican pesquerías y granjas en países de Europa, América, Asia, África y Oceanía; lo que cambia es la presencia en los supermercados y restaurantes locales.
En la práctica, en Europa y en Estados Unidos es frecuente encontrar productos con MSC y ASC en grandes cadenas y pescaderías responsables; en países productores importantes de acuicultura (como Vietnam, Tailandia, Chile, Noruega, Canadá y varios países de la UE) también hay muchas granjas certificadas.
Sin embargo, la disponibilidad real depende de la cadena comercial: un mismo sello es internacional, pero que un pescado certificado aparezca en tu supermercado local dependerá de acuerdos comerciales y logística. Para confirmarlo puedes consultar las bases de datos públicas de cada sello o preguntar en tu tienda qué certificaciones aplican a sus productos.

Consejos prácticos para comprar hoy
Busca el logo e identifica la organización detrás (MSC, ASC, Friend of the Sea, BAP, GLOBALG.A.P., Fair Trade, etc.). Lee la etiqueta: además del sello, el envase debería indicar la especie exacta, la zona de captura o país de la granja, y un código o referencia de certificación que permite verificar en la web del sello. Prefiere cadenas de custodia completas (cuando el sello aparece también en producto procesado) y, si dudas, pregunta al vendedor por la procedencia y pide transparencia.
Si quieres reducir impacto, prioriza especies recomendadas por guías independientes (las califican según estado del stock y métodos de pesca) y alterna entre especies para no concentrar la demanda en unas pocas poblaciones.
Finalmente, recuerda que “sostenible” no es sinónimo de “perfecto”: una etiqueta es una herramienta que reduce incertidumbre, pero la compra responsable combina certificaciones, información sobre origen y la voluntad de elegir diversidad y trazabilidad.
Para terminar, una nota honesta
Los sellos han avanzado mucho en establecer normas claras y trazabilidad, pero tampoco son infalibles. Las normas se revisan y las organizaciones actualizan sus estándares y listados de pesquerías y granjas certificadas, por eso es buena práctica mirar la información oficial del sello cuando quieras comprobar un producto concreto. Si quieres, puedo buscar y comprobar ahora mismo la certificación de una marca, especie o envase concreto que tengas en mente y te doy la verificación paso a paso.
