Día Mundial de la Serpiente 2025: Herpetofauna africana. Estado, distribución y conservación de las serpientes del continente
El continente africano alberga una de las mayores diversidades de serpientes del planeta, con más de 400 especies descritas hasta la fecha, distribuidas a lo largo de una gama extraordinaria de hábitats, desde los desiertos del Sáhara hasta las selvas ecuatoriales del Congo, pasando por sabanas, montañas y zonas costeras.
El próximo 16 de julio se conmemora el Día Mundial de la Serpiente 2025, teniendo en cuenta que esta riqueza herpetológica es clave para entender no solo la ecología y evolución de los reptiles africanos, sino también su papel funcional en los ecosistemas y su creciente vulnerabilidad frente a las presiones humanas.
Serpientes africanas: costumbres, hábitats y veneno
Entre las familias más representativas se encuentran Elapidae, Viperidae, Colubridae y Lamprophiidae. En el grupo de los elápidos, especies como Dendroaspis polylepis (mamba negra) y Naja nigricollis (cobra escupidora de cuello negro) destacan tanto por su notable toxicidad como por su comportamiento activo y diurno.

En cuanto a los vipéridos, la Bitis arietans, o víbora bufadora, se distribuye ampliamente por la África subsahariana y constituye uno de los principales responsables de envenenamientos en humanos.
Especies emblemáticas
Otras especies emblemáticas incluyen a Python sebae, el pitón de Seba, que puede superar los cinco metros de longitud y se encuentra desde Senegal hasta Etiopía y el norte de Sudáfrica, y a Dasypeltis scabra, serpiente comedora de huevos común o rómbica, una colúbrida especializada en la ingestión de huevos, cuyas mandíbulas y esófago presentan una especialización extrema para este tipo de dieta.
Especies arborícolas
Las serpientes africanas han colonizado hábitats extremadamente contrastantes. Las especies arborícolas y crípticas predominan en las regiones húmedas de África central y occidental, muchas de ellas nocturnas, que se ocultan entre la hojarasca o en la densa vegetación de los estratos bajos del bosque.
Las especies arborícolas suelen presentar colas prensiles, escamas ventrales amplias y ojos de gran tamaño, mientras que las terrestres o fosoriales se caracterizan por cuerpos cilíndricos, ojos reducidos y cabezas indistintas del cuello.
Especies de sabana y del desierto
En zonas de sabana o estepa, como las del Sahel o el valle del Rift, dominan especies terrestres de gran movilidad y adaptaciones a la sequía, como escamas reducidas ventralmente y metabolismo basal bajo. En ambientes desérticos, como el Namib o el Sáhara, se encuentran especies psammófilas como Cerastes cerastes, víbora cornuda, con cuernos supraoculares y capacidad de enterrarse rápidamente bajo la arena para emboscar presas.
Desde el punto de vista morfológico, la variedad es notable. Existen especies ápteras como Atractaspis bibronii, una serpiente excavadora de veneno extremadamente potente, cuyos colmillos pueden proyectarse lateralmente fuera de la boca, hasta especies de cuerpo macizo y cabeza triangular como las víboras del género Bitis, que exhiben una coloración criptocromática ajustada al entorno.
Biología y venenos
En cuanto a las costumbres, las estrategias alimentarias son tan diversas como las especies mismas. Algunas son estrictamente ofiófagas, se alimentan de otras serpientes, mientras que otras consumen mamíferos, aves, reptiles o incluso anfibios y peces.
Muchas serpientes africanas son ovíparas, con puestas que varían entre los 5 y los 40 huevos según la especie y el tamaño de la hembra. Sin embargo, existen también ejemplos de ovoviviparismo, como en algunas víboras del género Bitis, cuyas crías nacen ya activas y venenosas.
El riesgo que representan para los seres humanos es un asunto complejo. Aunque la mayoría de las serpientes africanas son inofensivas o de veneno leve, un número relativamente pequeño de especies, como la mamba negra, las cobras africanas o la víbora bufadora, tiene un potencial letal considerable.
En regiones rurales donde el acceso a atención médica y sueros antiofídicos es limitado, los accidentes ofídicos siguen siendo un problema de salud pública. El desconocimiento, unido a prácticas culturales y la persecución directa, ha convertido a muchas especies en víctimas colaterales del miedo humano.

Serpientes en riesgo
En términos de conservación, la situación de las serpientes africanas varía enormemente entre especies. Aunque muchas aún se consideran de “Preocupación Menor” según la UICN, la deforestación, la expansión agrícola y el tráfico de fauna silvestre están alterando aceleradamente sus hábitats.
Algunas especies endémicas de regiones muy concretas, como Atheris desaixi en los montes Aberdare de Kenia, o Rhamphiophis oxyrhynchus en el Cuerno de África, están en riesgo por la pérdida acelerada de cobertura vegetal. El pitón real (Python regius), ampliamente comercializado para el mercado de mascotas exóticas, está mostrando signos de declive poblacional en algunas áreas del oeste africano.
El papel de las serpientes en el equilibrio ecológico, como reguladoras de poblaciones de roedores y otros vertebrados, no puede subestimarse.
Sin embargo, su escasa visibilidad mediática y la falta de programas de conservación específicos en muchas naciones africanas las mantiene en una situación de vulnerabilidad estructural. Aunque existen esfuerzos aislados de conservación, investigación y educación en países como Sudáfrica, Nigeria, Kenia y Madagascar, se requiere una estrategia continental que articule el conocimiento científico con políticas públicas y participación comunitaria.
Las serpientes africanas constituyen un legado evolutivo que merece mayor atención científica y conservación activa. Su complejidad ecológica, su adaptación a nichos extremos y su papel en los ecosistemas no solo las hacen fascinantes desde el punto de vista herpetológico, sino esenciales para la salud ecológica del continente.
