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Día Mundial del Clima 2025: ¿el cambio climático es algo natural?

Mañana, 26 de marzo, se conmemora el Día Mundial del Clima 2025, después de estar pegados a los medios de comunicación para seguir a cada instante como evolucionan las cuatro borrascas, Jana, Konrad, Laurence y Martinho; que han dejado nuestro país inundado y con los embalses saturados de tanta precipitación en tan poco tiempo. Parece ser que la memoria desaparece cuando tenemos que hablar inundaciones. Tan habituales en España, tanto en primavera, como en otoño. Pero quizás faltaba eso, los medios de comunicación dando a bombo y platillo, los resultados de las mismas.

Lluvia
La lluvia es necesaria, pero debemos tener precaución cuando son lluvias torrenciales. Imagen de Gosia K. en Pixabay.

Sí, también las inundaciones llegaron a Madrid, allá por el año 1966, en las que el río Manzanares se desbordó, y se emplearon las propias barcas del Parque de El Retiro para labores de rescate. Y es que muchas de las ciudades que se construyeron en torno a los ríos en España, un gran número de ellas, han sufrido estas vicisitudes de la lluvia. Que aunque deseada por la sequía que solemos sufrir de forma casi incondicional, suele llegar en forma de riadas.

Se sabe que los registros históricos de inundaciones han fluctuado de forma natural durante siglos, mucho antes de que los todoterrenos existieran.

Y qué ocurrirá en el verano, ¿tendremos alertas por sequía después de desperdiciar toda ese agua desembalsada? Si tan previsores somos, ¿cómo es que no tenemos más embalses para acoger todo este oro transparente? ¿o es que las sequías son un fenómeno del siglo XXI en exclusiva, según algunos?

De cualquier manera, en especial, en la televisión, ha llegado un punto que esa sobreinformación de la noticia, en muchas ocasiones ya roza el sensacionalismo. Hasta que deja de ser interesante, o ya no es conveniente dar más información al respecto o escarbar más en quién es el culpable de los hechos. Esto puede tener muchas lecturas al respecto: el tener enganchada a una audiencia que le gusta el sobresalto continuo, y dar por sentado que esto es lo que nos espera a partir de ahora.

Patrones climáticos naturales

Las personas sienten miedo ante el espectro de las amenazas climáticas, incluso siendo o no reales. Ya que los patrones en el clima, han dejado de ser patrones, porque realmente son poco previsibles, sobre todo pensando en décadas, y muchos investigadores y científicos, que han estudiado sobre ello, no acaban de ver los cambios en la climatología como algo fácil de observar y dejar constancia. Habría que tomar como referencia centurias para saber si esos modelos se pueden cumplir. ¿Será que los cambios en la climatología no dependen solo de causas antropogénicas?

Se ha descubierto que los ciclos húmedos y secos han fluctuado de forma natural a lo largo de milenios, con algunos períodos secos que han durado décadas, impulsados ​​principalmente por patrones climáticos naturales.

¿Los polos como referencia?

Mientras tanto, estamos a vueltas con el deshielo de los polos. Las noticias alarmistas sobre el medio ambiente han sido constantes en los últimos años. Frente a este panorama, un grupo de científicos adopta una perspectiva más escéptica, señalando que algunas de las predicciones más pesimistas no se han cumplido. Entre ellos se encuentra la Asociación de Realistas Climáticos, que ha publicado un análisis sobre la evolución del hielo marino en los polos, un indicador clave del estado del clima global, según algunos científicos.

Durante décadas, los modelos climáticos han pronosticado un retroceso continuo de la banquisa polar debido al aumento de CO₂ en la atmósfera. Sin embargo, los datos muestran una realidad diferente: la extensión mínima anual del hielo en el Ártico no ha experimentado una reducción significativa desde 2007, y la banquisa o hielo marino en la Antártida, ha crecido desde el inicio de las mediciones por satélite en 1979. Este comportamiento ha desconcertado a la comunidad científica, ya que no se ajusta a las previsiones establecidas en los modelos actuales.

Hielo
Parece ser según las mediciones realizadas, que el deshielo antártico no ha sufrido un retroceso. Imagen de AlKalenski en Pixabay.

Un artículo publicado en Nature Communications, con la colaboración del premio Nobel Syukuro Manabe, sugiere que la atmósfera influye más que el océano en la reducción del hielo si las emisiones de CO₂ no disminuyen.

A su vez, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), admite tener poca confianza en la vinculación de los cambios climáticos extremos con las emisiones humanas de CO2.

Y en julio de 2023, hay constancia de que la extensión del hielo marino antártico alcanzó un mínimo histórico, situándose 2,5 millones de km² por debajo del promedio de las tres últimas décadas. Este fenómeno, sin precedentes, parecía confirmar las previsiones científicas, aunque sorprendió por su magnitud.

En mayo de 2024, el British Antarctic Survey publicó en Geophysical Research Letters un informe afirmando que una anomalía como la de 2023 ocurre solo una vez cada 2.650 años y que la recuperación del hielo tomaría décadas.

Datos incompletos sin escala centenaria

No obstante, la naturaleza ha desmentido estas predicciones en tiempo récord, según destaca la Asociación de Realistas Climáticos. Apenas ocho meses después, el hielo antártico ha recuperado casi toda su extensión. De los 2,6 millones de km² perdidos en julio de 2023, para enero de 2025 solo faltaban 320.000, e incluso superaba en 160.000 km² la extensión registrada en enero de 1980. Este hecho ha dejado sin explicaciones a los científicos, quienes apostaban por una reducción permanente.

En 2019, un grupo de investigadores de 15 instituciones, entre ellas la Universidad de Barcelona, puso en marcha el Proyecto de Comparación de Modelos de Amplificación Polar con el objetivo de estudiar la evolución del hielo marino. Aunque reconocieron que el esperado retroceso del hielo antártico no se había producido, insistieron en que era una cuestión de tiempo debido al aumento del CO₂.

El supuesto declive se basa en conjuntos de datos incompletos y en una variabilidad a corto plazo, en lugar de registros sólidos a escala centenaria. Por lo que, la narrativa no debería cambiar con cada nuevo estudio, sino que los estudios deberían producir resultados consistentes.

Si los modelos climáticos sostenían que la pérdida de hielo de 2023 era un fenómeno que solo ocurre cada 2.650 años, resulta aún más improbable que no hayan sido capaces de prever su rápida recuperación. Para algunos expertos, esto pone en evidencia las limitaciones de estos modelos y la falta de comprensión sobre el cambio climático natural. «La ciencia del clima, basada en modelos inciertos, podría estar ofreciendo información errónea que influye en políticas energéticas y ambientales con serias repercusiones económicas», advierten.

Además, el nivel del mar ha estado aumentando de forma natural y gradual mucho antes de que el «cambio climático» fuera siquiera un tema de conversación en los medios, según confirman muchos expertos.

El nuevo estudio, publicado en Geophysical Research Letters, echa por tierra estas exageradas afirmaciones mediáticas. El estudio, de MacKie et al. (2024), analizó 47 años de datos satelitales de observación de la Antártida y descubrió que no ha habido una tendencia en el tamaño máximo anual de desprendimiento de icebergs en la Antártida entre 1976 y 2023.

Los autores también subrayan que el desprendimiento de capas de hielo y glaciares indica un ciclo saludable de avance y retroceso de los glaciares, en lugar de indicar la inestabilidad de un glaciar o una capa de hielo.

La falta de evidencia concluyente refuerza esta postura escéptica. es necesario contrastar dato, modelos, estudios o investigaciones, simplemente para poder acercarnos a algo que se pueda llamar como certero.

Eventos como la recuperación del hielo en la Antártida subrayan la necesidad de un enfoque más crítico y realista en el debate climático. Aunque esto no significa que tengamos dejar de preocuparnos por las consecuencias de los cambios en la meteorología. Ni mucho menos. Nada es blanco o negro, y estamos en una situación en la que debemos actuar con cautela, investigar y pensar,  para saber quién dice el qué y el por qué, y quién está detrás de cada afirmación o negación.

Este artículo está basado en diversas fuentes

Diana

Fundadora de concienciaeco.com | Directora y Redactora experta en contenidos patrocinados | Sostenibilidad, ecología, salud natural y estilo de vida verde

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