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Día Mundial del Urbanismo 2024: diseño urbano con prevención y mitigación de inundaciones para ciudades a orillas de ríos

Para construir y desarrollar una ciudad segura por la que discurre un río, es crucial planificar el urbanismo con medidas específicas de mitigación de inundaciones, especialmente frente a eventos extremos como una DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos). Por eso, para el Día Mundial del Urbanismo 2024, que se conmemora el próximo 8 de noviembre, hemos desarrollado una guía en a que se describen los principales aspectos y recomendaciones urbanísticas que minimizan riesgos materiales y personales en caso de desbordamiento.

1. Planeación urbanística basada en riesgos hídricos

Es fundamental llevar a cabo un estudio hidrológico y geológico detallado de la cuenca del río y sus alrededores. Esto implica conocer el régimen de lluvias, los niveles históricos de crecidas y las zonas que podrían resultar inundadas en caso de desbordamiento. Con esta información se pueden definir zonas de riesgo y adaptar la construcción.

  • Zonas de amortiguamiento: Es importante crear una franja de protección o amortiguamiento, libre de edificaciones, a ambos lados del río. La distancia exacta dependerá del caudal del río y del historial de inundaciones, pero esta zona suele estar entre 100 y 200 metros del cauce en ríos de mediana envergadura.
  • Mapeo de riesgos: Identificar las áreas de riesgo permite clasificar el terreno en zonas según su propensión a inundarse. Esto ayuda a limitar o prohibir las construcciones en áreas de riesgo alto.
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Las inundaciones pueden ser previstas en la mayoría de las ocasiones mediante un radar meteorológico. Imagen de Pok Rie en Pexels.

2. Disposición de calles y espacios públicos

Las calles y vías principales deben diseñarse para facilitar el drenaje natural y evitar que el agua quede estancada en áreas urbanas. Algunas recomendaciones específicas son:

  • Diseño de calles en pendiente: Las calles deben tener ligeras pendientes que faciliten el escurrimiento del agua hacia el río o hacia drenajes subterráneos. Las calles pueden diseñarse para que el agua fluya hacia zonas de retención temporales o hacia el cauce natural del río.
  • Red de drenaje optimizada: Las ciudades a lo largo de un río deben contar con sistemas de drenaje pluvial dimensionados para grandes volúmenes de agua, ya que el sistema debe responder a eventos climáticos extremos. Esto incluye conductos de gran capacidad y sistemas de bombeo en puntos críticos.
  • Plazas y áreas verdes de retención: Las zonas públicas (como parques y plazas) pueden diseñarse como áreas de absorción temporal del agua, conocidas como «jardines de lluvia», que retienen y filtran el agua antes de liberarla de forma controlada.

3. Materiales y estructuras adecuadas

El tipo de materiales y las estructuras de los edificios deben estar orientados a resistir la fuerza del agua y minimizar los daños en caso de inundación. Algunas características importantes son:

  • Uso de materiales resistentes al agua: Es recomendable emplear materiales como hormigón armado, ladrillos y acero inoxidable en las primeras plantas de los edificios cercanos al río. También, los pisos de cerámica o cemento son preferibles frente a materiales que pueden deformarse o pudrirse como la madera.
  • Bases elevadas y sistemas de pilotes: Para construcciones en zonas propensas a inundación, se pueden utilizar estructuras elevadas mediante pilotes. Esto permite que el agua fluya por debajo sin causar daños a las estructuras habitadas.
  • Protección de instalaciones críticas: Las instalaciones eléctricas, calefacción y sistemas de ventilación deberían colocarse en pisos superiores, lejos del riesgo de anegamiento. Las plantas bajas se pueden destinar a estacionamientos o áreas de almacenamiento de bajo valor en vez de áreas habitacionales.

4. Prohibiciones y limitaciones para zonas de riesgo

Para evitar riesgos, es esencial establecer límites claros respecto a qué actividades y edificaciones están permitidas en cada zona. En áreas de riesgo alto:

  • Evitar construcciones residenciales y comerciales en zonas inundables: Las zonas de inundación recurrente deben reservarse para parques, jardines, zonas de deporte u otras infraestructuras no residenciales.
  • Prohibición de sellado total del suelo: Evitar el pavimento impermeable en zonas cercanas al río. En su lugar, usar pavimentos permeables que permitan la filtración del agua de lluvia, disminuyendo así el volumen que llega al sistema de drenaje.
  • Restringir rellenos y modificaciones del cauce natural: Modificar el curso natural del río con rellenos, diques o presas sin estudios y supervisión profesional puede aumentar los riesgos de desbordamientos en otras zonas.

5. Infraestructura verde y zonas de retención

La infraestructura verde ayuda a absorber y canalizar el agua de forma natural, lo cual es fundamental para minimizar el impacto de crecidas súbitas:

  • Zonas de retención y restauración de humedales: En las áreas cercanas al río, los humedales y áreas de retención natural deben mantenerse o restaurarse, ya que actúan como esponjas naturales que absorben el agua de lluvia.
  • Cubiertas vegetales y tejados verdes: Las cubiertas vegetales en edificios pueden reducir el flujo directo de agua al suelo, contribuyendo a una disminución del caudal hacia el río en caso de lluvias intensas.
  • Corredores verdes en torno al cauce: Crear corredores verdes que acompañen el río, además de embellecer la ciudad, ayuda a retener el agua en áreas cercanas al cauce, reduciendo la posibilidad de que las calles y viviendas se vean afectadas.

6. Tecnología y medidas de monitoreo

Finalmente, la incorporación de tecnología para monitorear el caudal y el nivel de agua del río en tiempo real es crucial para una respuesta eficaz en caso de emergencia:

  • Sistemas de alerta temprana: Instalar sensores y estaciones meteorológicas por los cambios en la climatología permite anticiparse a crecidas y avisar con tiempo a los residentes y a las autoridades.
  • Plan de evacuación y señalización: Las ciudades deben contar con un plan de evacuación bien definido, con rutas de escape señalizadas para el caso de una inundación. Además, es importante que exista una campaña de sensibilización para que los residentes conozcan estos procedimientos.

Zonas urbanas consideradas inundables

En las zonas urbanas consideradas inundables cerca de los ríos, especialmente en el caso de crecidas importantes, existen diversas estrategias para minimizar el impacto y proteger tanto a la población como a las infraestructuras. Así, serían las principales medidas de actuación:

1. Infraestructura de protección permanente

Para evitar que las crecidas afecten directamente a las áreas habitadas, se pueden implementar diversas infraestructuras de protección:

  • Diques y muros de contención: Construir diques de tierra o muros de contención puede ayudar a contener el agua y proteger las zonas urbanas cercanas al río. Es importante que estas estructuras estén bien mantenidas y diseñadas para soportar eventos de lluvias intensas.
  • Sistemas de canales de desvío: Estos canales pueden desviar una parte del caudal del río hacia áreas menos pobladas o hacia zonas de retención, reduciendo la presión sobre la infraestructura urbana. Estos canales deben estar claramente planificados para no generar nuevos riesgos en otras áreas.
  • Espacios de absorción temporal: Crear áreas de almacenamiento temporal en las cercanías del río, como estanques de retención o embalses temporales, permite captar el exceso de agua durante una crecida y liberarla paulatinamente una vez que el nivel del río se normalice.

2. Infraestructura temporal y barreras desmontables

En zonas urbanas vulnerables, el uso de barreras temporales puede ser una opción práctica en situaciones de emergencia:

  • Barreras inflables o desmontables: Existen sistemas de barreras temporales que se instalan rápidamente cuando el río muestra signos de crecida inminente. Estas barreras, que pueden ser de metal, plástico o incluso inflables, se colocan en puntos estratégicos para contener el agua.
  • Sacrificar temporalmente algunas áreas: En algunos casos, se establecen “zonas sacrificables” diseñadas para inundarse de manera controlada y reducir la presión en otras áreas más críticas. Estas zonas pueden incluir parques, estacionamientos o áreas de menor uso donde el agua se pueda desbordar sin causar daños significativos.

3. Modificación y adaptación de estructuras existentes

En las áreas urbanas de mayor riesgo, adaptar y rediseñar ciertas infraestructuras puede ayudar a reducir el impacto de las crecidas:

  • Elevar edificios y estructuras: En edificaciones ya existentes, pueden implementarse obras de elevación, especialmente en las plantas bajas, para reducir el riesgo de daños por agua. Esto implica elevar los cimientos o añadir sistemas de pilotaje en las áreas más vulnerables.
  • Uso de materiales resistentes al agua en zonas bajas: En plantas bajas o sótanos de edificios ubicados en zonas inundables, es recomendable cambiar a materiales como hormigón o ladrillo que resisten mejor la exposición al agua y pueden reducir la necesidad de reconstrucción en caso de inundación.
  • Sellado de sótanos y sistemas de bombeo: En áreas donde sea inevitable la presencia de sótanos o zonas de nivel bajo, se pueden instalar bombas de achique para drenar rápidamente el agua. También se puede aplicar un sellado a prueba de agua en las paredes y puertas para reducir la entrada de agua en estos espacios.
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La vegetación de ribera juega un papel fundamental en la protección frente a las inundaciones. Imagen de Foto de Pat Whelen en Pexels.

4. Planes de emergencia y sistemas de alerta temprana

Contar con un sistema eficaz de alerta y un plan de emergencia ayuda a que la población pueda actuar con rapidez y seguridad:

  • Sistemas de monitoreo y alerta: Instalar sensores en el río que midan el nivel y el caudal permite enviar alertas tempranas en caso de una subida repentina. Estas alertas pueden ser comunicadas mediante mensajes de texto, sirenas, y medios de comunicación locales para advertir a los residentes.
  • Rutas de evacuación bien señalizadas: Es esencial que existan rutas de evacuación claras y visibles en las zonas de riesgo, con carteles que indiquen los caminos seguros y los puntos de encuentro en caso de una evacuación.
  • Simulacros y capacitación a la población: Realizar simulacros periódicos para que la población conozca las rutas de evacuación y el protocolo en caso de inundación es una estrategia clave. Además, se puede capacitar a los ciudadanos en la instalación de barreras temporales y en cómo proteger sus viviendas.

5. Renaturalización y soluciones basadas en la naturaleza

Reintroducir elementos naturales en el diseño urbano de áreas cercanas a los ríos puede ayudar a disminuir el impacto de las inundaciones:

  • Creación de humedales artificiales y parques inundables: Los humedales y parques inundables pueden absorber una gran cantidad de agua, funcionando como amortiguadores naturales en crecidas. Además de reducir la presión sobre áreas residenciales, estos espacios embellecen la ciudad y mejoran la biodiversidad local.
  • Vegetación ribereña: Plantar árboles y vegetación adecuada en las márgenes del río refuerza las orillas y disminuye la erosión, reduciendo el riesgo de desbordamiento. Las raíces de las plantas ayudan a estabilizar el suelo y a absorber parte del exceso de agua.
  • Restauración del cauce natural del río: En algunos casos, modificar los canales artificiales y permitir que el río retome su cauce natural ayuda a reducir la velocidad y el volumen de agua que puede desbordarse en áreas urbanas.

6. Gestión y uso de suelo apropiado

En las zonas que se consideran inundables, la gestión adecuada del uso del suelo es fundamental para reducir riesgos:

  • Zonas de desarrollo controlado: En áreas de alto riesgo, es preferible restringir las construcciones residenciales y comerciales y optar por infraestructuras que puedan resistir la presencia de agua, como parques, campos de deportes, y espacios de recreación.
  • Restricción de impermeabilización: En áreas cercanas al río, se deben restringir superficies impermeables como el asfalto y el concreto, y optar por materiales permeables que permitan la infiltración del agua en el suelo, como pavimentos porosos y césped.

La construcción de una ciudad segura en torno a un río debe considerar una planificación integral y medidas de infraestructura verde, así como materiales y diseños que reduzcan el riesgo de daños en caso de inundación. La implementación de zonas de amortiguamiento, redes de drenaje efectivas, y materiales resistentes, sumado a un sistema de alerta temprana y educación cívica, son elementos indispensables para convivir de forma segura en áreas propensas a crecidas.

Estas medidas no solo protegen a las personas y los bienes, sino que también ayudan a desarrollar una relación más sostenible entre las ciudades y sus entornos fluviales.

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