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Las cordilleras del Extremo Oriente: tectónica, biodiversidad y herencia cultural en los colosos de Asia

Las principales cordilleras del Extremo Oriente constituyen una de las regiones geológicas y ecológicas más fascinantes del planeta debido a su complejidad tectónica, su biodiversidad y su impacto cultural. Hoy, 11 de diciembre, se celebra el Día Mundial de las Montañas 2024, teniendo en cuenta que, estas cadenas montañosas desempeñan un papel fundamental no solo en la configuración del paisaje físico, sino también en la vida de las comunidades que habitan sus alrededores y en el equilibrio climático global.

Entre las más destacadas se encuentran el Himalaya, el Altái, el Tian Shan, los Montes Kunlun, los Montes Hengduan y los Montes Changbai, todas ellas distribuidas en diversos países de Asia oriental como China, Mongolia, India, Bután, Nepal, Kazajistán, Kirguistán, Corea del Norte y Corea del Sur.

Formación de las cordilleras

La formación de estas cordilleras está profundamente vinculada a eventos tectónicos que datan de diferentes eras geológicas, especialmente la era Cenozoica. En el caso del Himalaya, su origen se encuentra en la colisión de la placa tectónica india con la placa euroasiática hace aproximadamente 50 millones de años, un proceso que continúa en la actualidad y que ha dado lugar a la elevación de sus cumbres.

Por otro lado, el Altái y otras cadenas como el Tian Shan surgieron durante la orogenia hercínica y alpina, siendo testigos de movimientos tectónicos que transformaron el supercontinente Pangea y modelaron las estructuras actuales. La complejidad de su historia geológica ha dejado como huella una composición variada de materiales, desde sedimentos metamorfoseados hasta rocas ígneas intrusivas y extrusivas, como basaltos, granitos, gneises y esquistos.

Barreras geográficas

El Himalaya, que se extiende a lo largo de aproximadamente 2.400 kilómetros, es conocido por albergar las montañas más altas del mundo, incluyendo el Monte Everest, que alcanza los 8.848 metros sobre el nivel del mar. Esta cordillera representa un límite natural y cultural entre el subcontinente indio y el Tíbet, y su importancia ecológica es inmensa, pues actúa como regulador climático y como reserva de agua dulce a través de sus glaciares.

Himalayas
El significado de la palabra Himalaya del sánscrito: hima, ‘nieve’, y ālaya, ‘morada’, ‘lugar’. Imagen de avalok sastri en Pixabay.

Los Montes Kunlun, con una extensión cercana a los 3.000 kilómetros, son una de las cadenas montañosas más largas de Asia y se encuentran principalmente en China, formando una barrera natural que separa la meseta del Tíbet del desierto de Taklamakan. El Tian Shan, que en kirguís significa «Montes Celestiales», se extiende a través de China, Kazajistán y Kirguistán, y alberga picos que superan los 7.400 metros como el Jengish Chokusu, rodeados de valles glaciares y pastizales alpinos.

Los Montes Hengduan, situados en el suroeste de China, destacan por su topografía dramática de valles profundos y altas cumbres, mientras que los Montes Changbai, ubicados entre China y Corea del Norte, son reconocidos por sus paisajes volcánicos dominados por el cráter del Lago del Cielo, un lago de gran significado cultural y ecológico.

Biodiversidad con climatología extrema

La biodiversidad de estas cordilleras es extraordinaria y varía según las condiciones climáticas y altitudinales de cada región. En el Himalaya, la vegetación abarca desde bosques subtropicales en las zonas bajas hasta tundras alpinas en las altas cumbres, con especies adaptadas a condiciones extremas como el rododendro y el enebro himalayo.

Leopardo
El leopardo de las nieves mora las cumbres de algunas montañas. Imagen de © romainbaujard.

La fauna incluye animales emblemáticos como el leopardo de las nieves, el yak y el panda rojo, mientras que los glaciares y ríos que descienden de la cordillera son cruciales para el sustento de millones de personas.

En el Tian Shan, los bosques de abeto y los pastizales alpinos albergan especies como el argalí, una oveja salvaje, y la marmota gris, además de aves rapaces como el águila real.

Los Montes Changbai presentan una rica diversidad de flora que incluye coníferas, abedules y otras especies caducifolias, así como fauna icónica como el tigre siberiano y el oso negro asiático. Estas cordilleras también son refugio para numerosas especies endémicas y en peligro de extinción, lo que subraya su importancia para la conservación biológica global.

Leyendas en torno a las montañas

Las leyendas y tradiciones vinculadas a estas montañas reflejan la riqueza cultural de las comunidades que habitan sus alrededores. En el Himalaya, las historias sobre el Yeti, una criatura mítica que según los relatos habita en las cumbres más remotas, son parte del folklore local y han despertado el interés de exploradores y científicos durante décadas.

Los Montes Changbai están rodeados de mitos relacionados con el dragón del Lago del Cielo, una criatura legendaria que, según las creencias, emerge del agua en noches especiales.

Por su parte, los Montes Kunlun tienen un profundo significado en la mitología china, ya que se consideran el hogar de los inmortales y el origen de importantes ríos sagrados, lo que les confiere un lugar destacado en la literatura y la filosofía. Estas narrativas, aunque enraizadas en el simbolismo y la tradición, también han inspirado investigaciones sobre la relación entre las culturas humanas y su entorno natural, destacando el papel de las montañas como fuentes de identidad y espiritualidad.

Clima e hidrología

Además del valor cultural, estas cordilleras tienen un impacto directo en el clima y la hidrología regionales. El Himalaya, conocido como «la tercera reserva de agua dulce del mundo», alimenta los principales sistemas fluviales de Asia, incluyendo el Ganges, el Indo, el Brahmaputra y el Yangtsé, que son vitales para la agricultura, la industria y el consumo humano.

Tiang Shang
Tian Shan. Imagen de Chen Zhao.

Del mismo modo, los glaciares del Tian Shan y los Montes Kunlun desempeñan un papel esencial en el abastecimiento de agua en Asia Central, mientras que las montañas menores como los Hengduan contribuyen a la formación de microclimas y la regulación de los patrones de precipitación.

Sin embargo, los cambios en la climatología está, poniendo en riesgo estos sistemas, con una acelerada pérdida de glaciares y una disminución de la biodiversidad, lo que subraya la necesidad de estudios continuos y esfuerzos de conservación. En conjunto, estas cordilleras representan no solo un patrimonio natural y cultural invaluable, sino también un laboratorio vivo para la comprensión de procesos ecológicos y geológicos a escala planetaria.

Diana

Fundadora de concienciaeco.com | Directora y Redactora experta en contenidos patrocinados | Sostenibilidad, ecología, salud natural y estilo de vida verde

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