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Tarjetas eSIM: conectividad con cero residuos

La industria tecnológica siempre ha sido, con carácter histórico, uno de los grandes motores del cambio en la climatología, como consecuencia de la cantidad de residuos que generan en la mayoría de sus procesos de fabricación. Dentro del ámbito de la conectividad, uno de los grandes problemas lo encontrábamos en las tarjetas SIM tradicionales, dada la gran cantidad de residuos que se generan como consecuencia de su proceso de fabricación.

Por suerte, desde hace algunos años, ha surgido una alternativa por la que están apostando cada vez más operadores y fabricantes de telefonía: las eSIM. El mejor ejemplo de ello lo encontramos en la popular Holafly eSIM, el producto estrella en el que confían millones de viajeros en todo el mundo que quieren tener datos en sus móviles cuando viajan, sin que eso comprometa el futuro de nuestro planeta. En este artículo te contamos todo lo que tienes que saber al respecto.

Tarjetas eSIM
La industria de las telecomunicaciones también tiene que demostrar su sostenibilidad.

Cuáles son los residuos que se generan al fabricar una tarjeta SIM

Según el estudio publicado en el Journal of Environmental Management, se calcula que el ciclo de vida completo de una tarjeta SIM es el responsable de, aproximadamente, el 0’2% del total de las emisiones total de gases del efecto invernadero de la industria de las telecomunicaciones. Una cifra lo suficientemente notable como para que nos hagamos una idea del impacto que pueden llegar a tener en el planeta.

Es importante tener en cuenta que la industria de las telecomunicaciones es una de las que amenaza con una mayor intensidad la velocidad a la que avanza el cambio climático. Por lo que pese a que en un primer momento puede parecer un porcentaje pequeño, la realidad es que su impacto en el planeta es más que importante.

Nos encontramos con, principalmente, cuatro tipos de residuos que se desprenden del proceso de fabricación de una tarjeta SIM:

  • Residuos plásticos: En primer lugar, nos encontramos con los residuos plásticos. A partir de plásticos como el PVC, durante su producción, los recortes y los sobrantes de material plástico suponen una importante fuente de residuos para el planeta. No todos ellos pueden reciclarse.
  • Residuos metálicos: Además, las tarjetas SIM cuentan con microchips que requieren de pequeñas cantidades de metales para ser fabricadas y puestas en funcionamiento. Algunos de ellos son el oro, el cobre o la plata, por ejemplo.
  • Residuos electrónicos: Los residuos electrónicos se generan a través de las pruebas y descartes que se realizan de las unidades defectuosas o que no cuentan con las especificaciones adecuadas.
  • Residuos químicos: Por último, llegamos a los residuos químicos. Hacemos referencia a los ácidos y los agentes de limpieza que se utilizan para hacer funcionar a este tipo de dispositivos en el día a día.

Es importante tener en cuenta que todo lo anterior se debe de multiplicar por los millones de tarjetas SIM que se fabrican al año en todo el mundo. Hasta ahora, de hecho, no existían alternativas que permitiesen ahorrar todo lo anterior. Por suerte, el buen trabajo que están realizando empresas como HolaFly es clave para seguir aportando nuestro granito de arena en términos de sostenibilidad.

La solución: las tarjetas eSIM

Hasta ahora, nos hemos centrado en el problema: el coste que tienen las tarjetas SIM para el planeta en términos ambientales. Ahora, es el momento de pasar a la solución: la apuesta por las tarjetas eSIM que están realizando cada vez más operadores y fabricantes.

Esta transición no solo es la mejor demostración del compromiso que una gran cantidad de agentes que pertenecen a este sector están realizando en el campo de las telecomunicaciones. Además, también representa la necesidad de reducir el impacto ambiental que la conectividad móvil está causando en nuestro día a día, llegando a ser una amenaza para nuestras futuras generaciones. La apuesta por las eSIM es la mejor demostración de cómo el futuro de la tecnología no está reñido con la conservación del medio ambiente, como muchas veces se tiende a pensar. De hecho, se trata de una de las innovaciones más potentes que se han realizado durante los últimos años y que permiten reducir de manera considerable la huella de carbono de esta industria.

A medida que más fabricantes han hecho compatibles sus dispositivos con esta tecnología, cada vez tiene menos sentido seguir apostando por las tarjetas SIM para tener un número móvil disponible en nuestro smartphone.

Como hemos podido comprobar, no son pocos los motivos que encontramos para que las tarjetas eSIM se hayan consolidado como el nuevo estándar del mercado. Al igual que han hecho otras muchas industrias, la adaptación a las nuevas tendencias y estándares, como el ya mencionado, es fundamental para seguir demostrando el recorrido que está siguiendo esta industria para poder cubrir todas nuestras necesidades y responder a las crecientes inquietudes que existen en torno a la sostenibilidad de los procesos que aplica.

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