En el invierno solemos estar más tiempo dentro de nuestras casas o en lugares cerrados, así como dentro de oficinas. Por eso, es fundamental intentar que la atmósfera y el ambiente que se respira sea lo más saludable posible.

Hay varias soluciones para ello que son asequibles, y sobre todo, sencillas de poder llevar a cabo por cada uno de nosotros. Puedes elegir una o varias dependiendo de la zona en la que vayas a estar más tiempo, o tu familia esté acostumbrada a permanecer.

Respirar mejor y tener un mejor ambiente en 4 pasos

Abre las ventanas

La primera acción, y más vital, es ventilar en todas y cada una de las habitaciones de nuestro hogar, y si es posible de nuestro trabajo. Dependiendo del clima o de la zona en la que vivas, serán suficientes entre cinco y diez minutos.

Una solución eficaz es abrir las ventanas de cada habitación.

Lo ideal es que lo hagas en las horas más soleadas, ya que el sol es un potente desinfectante. De cualquier modo, abre las ventanas cuando haya una mayor temperatura en invierno, para que la eficiencia energética de tu casa se conserve.

Si vives en un lugar cálido, será justamente lo contrario, en las horas más frescas. Eso sí, siempre procura que no coincida con las horas de máxima contaminación, entrada y salida de trabajos, colegios…

Rodéate de materias naturales

Dentro de las casas se terminan concentrando muchas sustancias dañinas, se conocen como compuestos orgánicos volátiles, que son emitidos por pinturas, alfombras, muebles, sofás, y un largo etcétera. Por eso, es necesario dedicar un tiempo a adquirir esos objetos que necesitamos, pero que deben cumplir ciertas normas y características de calidad para que sea aconsejable convivir con ellos de forma constante.

Lo mejor es evitar aquellos artículos que estén realizados con materiales sintéticos.

Lo ideal es rodearse de materiales naturales como la madera, y de tejidos que no sean artificiales, como el lino, el algodón, o incluso la lana. Todos ellos van a influir en el aire que se respira en la casa. Cuántos más tejidos tecnológicos, y plásticos, más electricidad se acumulará y más toxicidad presentará la atmósfera.

Introduce plantas 

Las plantas además de proporcionar oxígeno, pueden contrarrestar los efectos nocivos de las sustancias tóxicas contaminantes de esos objetos que tenemos en nuestros hogares.

Así por ejemplo, las plantas xerofíticas como las cintas, son capaces de eliminar hasta un 95% en 72 horas de benceno, tolueno, pentano y fomaldehido; y se pueden colocar en cocinas o salones. Para habitaciones infantiles y dormitorios, es mejor utilizar plantas como el kalanchoe, la peperonia, la lengua de la suegra (sansevieria), el amor de hombre, la orquídea xerofítica, la hoya, o la planta del jade.

Dos ejemplares de sansevieria.

Para salones recomiendo la palmera datilera en miniatura, que además de ser muy estética, es capaz de eliminar formaldehido, acetona, benceno, xileno y tolueno. Y para cocinas y baños, los pothos son fantásticos. Liberando el ambiente de fomaldehido y benceno. Aunque quizás una de las mejores es la planta del dólar o Zamiozulcas zamiifolia, que puede descontaminar el aire de formaldehido, xileno, benceno, tolueno y etilbenceno; y puede estar en dormitorios, pasillos o baños.

Otras formas de renovar el aire

El bicarbonato sódico se ha venido usando desde hace mucho tiempo para neutralizar los olores y purificar. Por ello, no está demás situar pequeños cuencos con varias cucharaditas de bicarbonato sódico por la casa, que deberán renovarse cada cierto tiempo.

También es aconsejable usar aceites esenciales que ayudan a crear un ambiente más limpio: eucalipto, tomillo, clavo dulce, menta, ravintsara, pino marítimo, vetiver o cedro del Atlas. Cualquiera de ellos, va a crear una atmósfera más saludable. Lo mejor es usarlos con un difusor.

Las velas realizadas con cera vegetal y aceites esenciales naturales, también ayudan a cumplir esa misión, y su olor permanece mucho en el tiempo (incluso sin fuego, con la vela abierta, no tapada).

Cuatro magníficos ejemplos de lámparas de sal del Himalaya.

Escoge algunas lámparas de sal del Himalaya y sitúalas en lugares estratégicos (actúan por higrometría): ayudan a contrarrestar los iones negativos de los aparatos eléctricos, protegen los pulmones de los alérgicos o los asmáticos, reducen la electricidad estática, aumentan la concentración y la energía, y ayudan a conciliar el sueño.

Si además de esto, te quieres librar de la radiación y de la contaminación electromagnética que tienes a tu alrededor, no descartes la idea de colocar una orgonita. Aumentan la capacidad inmunológica, incrementan la energía (Chi, Prana) y la vitalidad. Actúan a nivel físico-biológico y psico-emocional.