Las casas hechas con balas de paja es una de las nuevas tendencias que han calado hondo en España. Cada vez existen más jóvenes y familias que se apuntan a este tipo de arquitectura ecológica por sus muchas posibilidades tanto desde el punto de vista estético, sostenible, económico, saludable y, sin dudarlo, por su resistencia.

Aunque parece algo nuevo, su existencia se remota nada más y nada menos que a la antigua Mesopotamia. La paja y el barro eran los materiales más comúnmente utilizados por entonces, en una mezcla con la que levantaron muchas de sus construcciones.

Es sencillo edificar una casa fabricada con balas de paja, si es de pequeño tamaño y si no tiene un diseño muy complicado.

La paja, un lujo para pobres y ricos

Aunque el hecho de empezar a levantar casas con balas de paja, es decir, con bloques; es más próximo en el tiempo. En Nebraska (Estados Unidos) a mediados del siglo XIX, comenzaron a amontonarlas para levantar pequeñas edificaciones para albergar a los nuevos colonos, copiando a lo que ya se había estado haciendo con los establos para proteger a los animales del frío invierno. Después traspasó fronteras, y en el Reino Unido iniciaron la construcción de hogares de esta forma.

De cualquier manera, en todas las culturas siempre se ha empleado este fabuloso material, ligero y maleable, para edificar casas: desde África, pasando por América, en Asia; y, por supuesto, en nuestro país. Con él se han levantado desde residencias para reyes, hasta casetas para el ganado.

No pasó mucho tiempo hasta que esta corriente constructiva desembarcó en Francia, Holanda o Alemania, entre otros países europeos. Con la Primera Guerra Mundial se extendería su uso para levantar viviendas de forma rápida y de bajo presupuesto para todos los heridos.

Finalmente, en los años 70 comenzó el «boom», continuando en los años 90, y hasta ahora, que se está convirtiendo en una increíble forma de realizar una arquitectura verde y bioclimática con el mínimo impacto ambiental, para frenar la gigante huella de carbono que con cualquier otro tipo de edificio se hubiera dejado.

Las balas de paja sirven para multitud de usos.

Lejos de ser las construcciones de los primeros hippies, que también lo fueron, en la actualidad están siendo utilizadas por los más prestigiosos arquitectos y urbanistas para favorecer el cambio hacia un desarrollo humano más comprometido con el entorno y con el planeta. Colegios o instituciones en diversos países han optado por tener su sede central en un edificio fabricado con balas de paja. También este tipo de edificios ha sido ganador de diversos premios en todo el mundo, como por ejemplo los World Habitat Awards.

¿Por qué elegir casas fabricadas con balas de paja?

  1. Por su resistencia: según el arquitecto e ingeniero alemán Gernot Minke, explica por su experiencia, que los muros de balas de paja pueden llegar a soportar cargas superiores a 500kg/m de muro portante, lo que serían 1000kg/m2.
  2. Por su capacidad sismoresistente: increíble, pero cierto. Puede ser la solución en esos países donde se producen con más frecuencia terremotos. 
  3. Por su capacidad aislante, tanto acústica como higrotérmica: las construcciones realizadas con balas de paja son transpirables por lo que nunca se va a condensar el agua como ocurre en lugares húmedos y en edificios no transpirables. Gracias a gruesos muros, se puede observar que su aislamiento acústico es excepcional. La temperatura se mantendrá, en general, constante a lo largo del año (algo parecido a lo que sucede con una cueva).
  4. Por su rapidez: en menos de un año puedes tener una casa levantada por dos personas, de menos de 100 metros cuadrados.
  5. Por su bajo consumo energético: no será necesario un gasto de calefacción, exceptuando los meses muy fríos, ni será necesario el aire acondicionado.
  6. Por tener la posibilidad de autoconstruir: si eres un manitas y te gusta el bricolaje no tendrás ningún problema, pero si no es así también la puedes hacer realizando un curso antes para tener las bases asentadas. Siempre es posible contar con la ayuda de algún amigo o familiar para echar una mano en determinados momentos.
  7. Por ser bastante más barata que adquirirla en cualquier ciudad: no hace falta hipotecarte para toda la vida. Por bastante menos de veinte mil euros puedes tener una, dependiendo sobre todo del diseño y de los acabados que quieras.
  8. Podrás vivir donde siempre has soñado: es casi lo mejor de todo. ¿Estás buscando una casa en el campo? Entonces es tu oportunidad de oro para levantar con tus manos eso que tanto añoras.