Los combustibles de fueloil que utilizan los barcos, a partir del año 2020 tendrán que contener menos azufre, en concreto un límite máximo mundial de 0,50% masa/ masa (el límite actual es de 3,50%, que ha estado en vigor desde el 1 de enero de 2012). Según se desprende del acuerdo al que se ha llegado en la reunión del Comité de Protección del Medio Marino (MEPC) de la Organización Marítima Internacional celebrada en Londres, capital del Reino unido e Inglaterra, en esta semana.

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Los buques tendrán que reducir el azufre de sus combustibles. Imagen de la Organización Marítima Internacional.

Una avance en una cuestión realmente preocupante, teniendo en cuenta las consecuencias medioambientales que ha supuesto los vertidos a los océanos de los distintos incidentes que han sucedido con buques a lo largo del tiempo.

La contaminación por estos derrames en el medio marino son catastróficas a todos los niveles para los propios seres vivos que allí habitan y para el ser humano que necesita consumir esos productos. Un desastre natural y económico.

Entonces lo que se debe realizar son las oportunas inspecciones periódicas para que esto se lleve a cabo en el menor tiempo posible, porque ya se sabe que muchas veces estas decisiones de las altas esferas hasta que se llevan a cabo sobre el terreno son largas y tediosas. Muchas veces no se sabe si por temas burocráticos o por falta de compromiso de todos los actores que participan.

En este caso, el espíritu que reina es de voluntad, al parecer, para que no sigan sucediendo casos que acaben en las noticias y en los libros de Historia, nadie quiere que vuelva ha suceder unos derrames de combustibles como el del Buque Exxon Valdez en Alaska, o ver como las costas se llenan de chapapote, como sucedió con el “Desatre del Prestige” en nuestras costas.

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El vertido de combustibles que afecto al litoral gallego y asturiano. Imagen de Stéphane M. Grueso.

Novedades respecto a los combustibles

De hecho, las reglas que rigen las emisiones de óxidos de azufre procedentes de los buques se incluyen en el Anexo VI del Convenio internacional para prevenir la contaminación por los buques (Convenio MARPOL), establece reglas progresivamente más estrictas con el fin de controlar las emisiones de los buques, incluidos los óxidos de azufre (SOx) y los óxidos de nitrógeno (NOx), que representan los riesgos más importantes para el medio ambiente y la salud de los seres humanos.

Las novedades vienen todas de la mano: asimismo, un número cada vez mayor de buques también utiliza gas como combustible, ya que al inflamarse las emisiones de óxidos de azufre que produce son de carácter insignificante, lo que ha sido reconocido en la elaboración de Código Internacional para los buques que utilicen gas u otros combustibles de bajo punto de inflamación (Código IGF), que fue adoptado en 2015. Otro combustible alternativo es el metanol, que se usa en algunos servicios de navegación marítima de breve duración.

Aunque habría que ver como se resuelven estas otras “técnicas” alternativas que se han propuesto para controlar las emisiones de dióxido de azufre usando alguno de los métodos equivalentes aprobados, tales como los sistemas de limpieza de los gases de escape, o los «lavadores» que «limpian» las emisiones antes de que sean liberadas en la atmósfera. En este caso, los medios equivalentes deben ser aprobados por la Administración del buque (el Estado de abanderamiento).

Los límites impuestos en las zonas de control de emisiones SOx desde el 1 de enero de 2015 (ECAS), establecidos por la OMI han sido de 0,10% masa/masa. Las zonas de control de emisiones de SOx en virtud del Anexo VI del Convenio MARPOL son: la zona del mar Báltico, la zona del mar del Norte, la zona de Norteamérica (que abarcan las zonas costeras de los Estados Unidos y Canadá) y la zona del mar Caribe de los Estados Unidos (alrededor de Puerto Rico y de las Islas Vírgenes de los Estados Unidos).