¡Qué gusto poder volver a rozar la espuma natural de los jabones artesanales, oler su perfume llegado directamente de la propia naturaleza, y la delicada sensación de limpieza! Como ya os habréis dado cuenta los jabones artesanales están haciendo furor, ya se regalan como el objeto más preciado, y también algunos precios sean disparado. No sé si son un disparate o no, en algunos casos, porque poseen ingredientes únicos traídos de remotos parajes y países.

jabones

Lo veo y no lo veo, tengo la impresión que como el refrán dice “ni calvo, ni tres pelucas”. Está bien que volvamos a recuperar esos jabones de antaño que hicieron historia, pero otra cosa es que se tengan que ir a recolectar diversas plantas al fin del mundo para poder hacerlo. Siempre es mejor un producto local, con ingredientes fácilmente asequibles. Aunque es cierto que están empezando a sobrevivir muchas aldeas perdidas vendiendo materia prima para hacer diferentes productos cosméticos para los países ricos. Es una forma de Comercio Justo, que tiene su parte positiva, si se regulan los salarios y las condiciones de trabajo; además de tener un respeto inamovible por los ciclos naturales de las plantas y la práctica de una recolección sostenible.

Esperemos que sea una manera de que esas especies vegetales no desaparezcan, pero no ocurra lo mismo que con otros ingredientes, como es el caso del aceite de palma. Tan codiciado por unos, y tan odiado por otros. Los daños pueden ser irreversibles.

Los jabones artesanales tienen su versión low cost con la que hay que tener mucho cuidado. Sí, de hecho, todos los centros comerciales tienen algún que otro puesto con estas “falsificaciones” que se venden como artesanales. En muchos de ellos, no aparecen ni siquiera los ingredientes, te dan la pastilla sin más, y te cuentan que lleva tal o cual planta. ¿Te lo crees?, yo no. No me fío ni un pelo. Es la única garantía de saber lo que has adquirido, a no ser que simplemente te de lo mismo con lo que te limpias.

jabones romero

Recurrir a los productos artesanos de verdad es una forma de garantizar la continuidad de este tipo de artículo único. Los mejores son los de aceite de oliva enriquecidos con otros aceites o plantas. Los aromas deben proveer de aceites esenciales, no de productos químicos. Esta cuestión se nota enseguida, si tienes el olfato ya acostumbrado a las fragancias naturales. La belleza y la salud de la piel no tendría que estar supeditada a las modas o a determinadas marcas que se publicitan.

También es posible no usar sosa para su elaboración, en su lugar se utiliza Saponaria officinalis o glicerina vegetal. Una manera de poder preparar tus propios jabones sin preocuparte de tomar demasiadas precauciones de salud.

De cualquier forma, lo más loable sería preparar cada familia sus propios jabones en casa, pero si no hay tiempo, ni espacio para ello; la mejor opción es adquirir jabones ecológicos, que los hay a buenos precios (algunos artesanales y otros no). Marcas que me gustan hay muchas, pero destacaría Avril, Florame, Secrets de Provence o ama-pola.