Todos estamos asistiendo a la nueva oleada de cosmética bio que ha llegado al mundo masculino. Muchos ya se han hecho fieles seguidores, y ya no aceptan otro tipo de productos. La causa de tan rápido crecimiento es fundamentalmente la calidad, la fácil aplicación, y los resultados más que satisfactorios. Parece sencillo obtener las tres soluciones en un solo artículo, pero no lo es, y encima que cumpla todos los requisitos exigidos por la cosmética ecológica certificada.

Entre la cosmética bio masculina y la convencional existe un abismo insalvable, quienes la han probado y han comprobado todos sus beneficios en su propia piel, admiten su reticencia en un principio, que con la primera aplicación se convierte en adicción.

De esto tiene mucha culpa los aromas naturales que enganchan y no cansan, a diferencia de los químicos. También, otra de las acciones más aplaudidas es que, ningún producto deja una sensación grasa que puede producir granitos, algo corriente en la cosmética convencional por usar derivados del petróleo.

Los hombres con piel sensible son los máximos defensores de la cosmética bio, para estos argonautas ha sido como encontrar el mito griego del vellocino de oro, ¡un auténtico tesoro!

Otro caso habitual, es el de los hombres que jamás se habían echado encima una crema hidratante y después de probar otros productos más empleados por el género masculino, como cremas-geles-espumas para afeitar o after-shave, han sucumbido a los encantos de la cosmética bio, siguiendo de manera gradual con cremas hidratantes, contorno de ojos o exfoliantes. Este último, para muchos, ha sido un descubrimiento excepcional, antes de afeitarse lo utilizan para poder dejar su rostro sin rastro de vello.

Un producto del que puedo hablar con referencias fiables y recomendado por varios amigos es Soin hydratant Energisant de la marca francesa BComBio. una marca que personalmente me encanta (ya he hablado en otros artículos sobre ella), y por supuesto, la línea HOMME no iba a ser menos. Protege del desecamiento de la piel y revitaliza la epidermis, sin sensación grasa. El jengibre protege, tonifica y calma; y la madera de sándalo actúa como antibacteriana, hidrata y repara.  Su olor es muy agradable y resulta adictivo.