Podemos vivir con menos agua de la que consumimos diariamente. Ese es el mensaje que el ecoemprendedor Rob Greenfield ha querido mandar al mundo de una forma muy especial. En su web ha publicado un artículo que ya ha sido traducido a multitud de idiomas siendo de lo más comentado en las redes sociales y no es para menos dado el título que este joven decidió ponerle a su aventura: lo que he aprendido tras un año sin ducharme.

RGreenfield

‘Hoy se ha cumplido un año tras la última vez que me duche’. Así comienza la historia de Rob que decidió dejar de ducharse hace 365 días. Él mismo cuenta cómo se le ocurrió hacer esto cuando comenzó una larga excursión en bici por América para concienciar sobre el respeto al medio ambiente y la sostenibilidad. Así, se comprometió a seguir una serie de normas entre las cuales estaba un control absoluto en su consumo de agua.

Pero como todo en esta vida, su aventura tiene truco y aunque muchos comenzaron a leerle imaginándose lo mal que olería este viajero tras realizar kilómetros en bici y no ducharse, pronto vieron que no es necesario gastar los casi 380 litros de agua por persona al día que gasta de media un estadounidense para estar limpio.

Rob Greenfield se baño en lagos, fuentes naturales, pequeños ríos… incluso en bocas de incendio que goteaban para demostrar la cantidad de agua que malgasta el ciudadano. Dejó de usar cantidad de cosméticos sustituyéndolos por jabón ecológico, pasta de dientes y aceites esenciales, descubriendo que podía mantenerse limpio y sano. Pero la aventura termino y volvió a su vida normal, a ducharse y consumir agua saltándose la norma que se había impuesto durante 365 días: solo podía obtener agua a través de fuentes naturales o grifos con fugas.

rgreenfield2

Rob aprendió una valiosa lección: no es necesario consumir tanta agua. Por ello su vida dio un giro y comenzó a ahorrar en su vida diaria con pequeños gestos que todos conocemos pero no siempre llevamos a cabo, tales como duchas cortas, cisternas eficientes, arreglar fugas de agua, cerrar el grifo mientras te enjabonas… con ello consiguió reducir su consumo de agua, consumiendo entre 40 y 70 litros diarios.

Pese a lo curioso de esta aventura no es necesario pasarse un año sin pisar una ducha para valorar lo que tenemos y aprender a no derrochar nuestros recursos, aunque la aventura de este estadounidense ha conseguido abrir los ojos a más de un internauta adormilado.