La ansiedad y el estrés se van generalizando en la infancia debido a una serie de profundos y constantes cambios en el entorno. La infancia feliz que muchos añoran, en las nuevas generaciones, simplemente, no existe. Cargados de deberes, obligaciones o rutinas; viven cada día en una carrera de obstáculos que no termina nunca, ni siquiera con el descanso del fin de semana. Les exigimos mucho, y estamos forzando su desarrollo como personas. Cada vez hay más casos de niños que no juegan a una edad muy temprana. Tienen de todo en sus habitaciones, pero no se interesan por nada, están sobre estimulados en algunos aspectos y con muchas deficiencias en otros. Desconcentrados y perdidos, se encuentran en un espacio del que hay que sacarles con mucha mano izquierda. Un tema que ya traté superficialmente en ¿Qué es el Slow Life?: Vivir sin urgencia

Los padres deberían saber cuáles son las limitaciones de sus hijos, y echar freno a un sin fin de actividades y preocupaciones ilusorias que no llevan a nada bueno. Y lo principal, es que los adultos que les rodean se den cuenta del “flaco favor” que se les está haciendo incluyéndolos en esta espiral negativa, de la que la colectividad tiene mucha culpa, pero los padres más dejándoles en manos de personas ajenas, y no encargándose de la propia educación, ¡esto no se hace por correspondencia!

Lo principal es que tengan un desarrollo integral pleno, de acuerdo a sus intereses y habilidades, no a los de los padres. ¡Resulta frustrante para un niño tener que ser perfecto las 24 horas del día, no les exijamos lo que no hacemos, ni con nosotros mismos! De ahí que resulte fundamental dejarle madurar sin prisas, sabiendo que su interés por su entorno llegará, y él mismo pedirá esto u aquello. Amoldándose a sus cambios como ser en pleno crecimiento, y fomentando por encima de todo la autoestima y el bienestar mental y físico; conseguiremos que sea en un futuro una persona satisfecha y segura de sí misma.

Teniendo en cuenta lo anterior, tendremos que buscar para ayudarles, aquella actividades que les puedan favorecer por su carácter, capacidades e inclinación hacia un tipo de tareas; y que además les enseñen a conocerse más a sí mismos y a concentrarse. El despertar de las inteligencias múltiples.

Es recomendable según los expertos cualquier ocupación artística, en la que el crío tenga que pensar por sí mismo como plasmar algo de la realidad en un papel o en barro, ¡el desarrollo neuronal ya está servido, resolver problemas de este tipo no es tan sencillo como parece!. Alimenta su imaginación, y a la vez les hace potenciar su desarrollo físico-emocional y espacial. ¿Por qué no apuntarle a clases de pintura o cerámica?, saldrá encantado.

Otra versión pictórica para realizar en casa, es colorear mandalas. Esas imágenes que representan figuras concéntricas, una herencia del hinduismo y del budismo. Un ejercicio de relajación y perfección incomparable, que al crio le desestresará en la primera sesión.

También se puede beneficiar del arte del origami, si lo practica varias veces a la semana. Fomenta la concentración, y la resolución de problemas. Además, sus creaciones serán verdaderas obras artísticas, le encantará mostrárselas a todo el mundo. Hay kits para niños con papeles decorativos que ya vienen con instrucciones de cómo hacer cada figura.

Otra opción muy aconsejada es jugar al ajedrez. Perfecto para chavales que no aprenden a respetar las reglas de los juegos. Paciencia y concentración por doquier, y a cambio sus conexiones neuronales saldrán fortalecidas.

El ejercicio físico genera endorfinas, por lo que es muy bueno para su correcto desarrollo físico y emocional practicar algún deporte. Si es un chaval muy competitivo, lo mejor será potenciar otras cualidades, a la larga sino tendrá problemas. Por eso, sería aconsejable alguna actividad que no se compita o rivalice. Desde el Chi Kung o Qi gong, o el Tai Chi al yoga. Estas disciplinas necesitan una gran concentración, llevar una respiración acompasada con el propio ejercicio y además, favorecen la memoria, siendo también generadoras de buena salud (ejercitan todo el cuerpo, moviendo los huesos, las articulaciones, los músculos y fortalecen los órganos internos).

Quiero recomendar un libro para padres, madres y profesores que es un referente en el mundo del yoga: El yoga en la escuela. Un aprendizaje para la vida de Dolors García Dehesa, Editorial Octaedro. Un manual escrito por una maestra y profesora de yoga, diplomada por el prestigioso RYE (Recherche sur le Yoga dans l’Éducation), que pretende instruir a todos los interesados en esta actividad de una manera sencilla y clara en su práctica y metodología aplicada a los niños, y en su impartición en los centros escolares; con una propuesta didáctica muy interesante, con ejemplos concisos y con una gran variedad de imágenes que nos ilustran los ejercicios propuestos. Una práctica poco extendida, pero que poco a poco se va convirtiendo en una de las más demandadas.

Con la práctica de este ejercicio físico los chavales obtendrán estos beneficios:

  • Desarrollo y destreza de los músculos motores
  • Mejora de los hábitos posturales
  • Desarrollo de la caja torácica
  • Masaje de los órganos internos
  • Flexibilidad de las articulaciones y de los músculos
  • Estimulación de las funciones vitales (respiración y circulación de la sangre)
  • Afinamiento de los sentidos
  • Mejora el equilibrio y la estabilidad
  • Capacidad de recuperación
  • Mejora e la salud
  • Favorece la relajación y el descanso
  • Aumento de la energía
  • Favorece la lateralidad
  • Incrementa la imaginación y la creatividad
  • Mejora la capacidad de razonamiento
  • Agiliza la actividad mental
  • Reduce la ansiedad
  • Proporciona un bienestar interior
  • Mejorar la confianza en uno mismo y potenciar la autoestima
  • Fomentar la aceptación de uno mismo la de los demás
  • Desarrollar la socialización y la memoria
  • Aprender a tener pensamientos positivos y a canalizar las emociones
  • Desarrollar una imagen positiva de sí mismo
  • Expresar las emociones y los sentimientos por medio del cuerpo
  • Progresar en el conocimiento y dominio del cuerpo y sus posibilidades,adquiriendo hábitos básicos de salud y bienestar
  • Desarrollar la conciencia corporal
  • Conocer y controlar la respiración
  • Aprender diferentes respiraciones y ver cómo pueden incidir en nuestro estado de ánimo
  • Experimentar el placer y la satisfacción
  • Desarrollar los sentidos internos
  • Desarrollar la atención y la concentración
  • Desarrollar y profundizar e una serie de valores personales, sociales y espirituales
  • Aprender a crear un espacio interior donde poder acceder cuando sea necesario