Hay cosas que hacemos cada día sin pensar en las repercusiones que tiene. Mucha gente entre sí sin conocerse. El que se toma un café de comercio justo por la mañana está colaborando con productores y productoras del Sur, mientras él saborea un excelente café de calidad. Son esas pequeñas cosas que no representan un cambio en nuestros hábitos, sino más bien en nuestro consumo, y que tienen un impacto positivo en el mundo.

algodon-comercio-justo2

¡¡Algodón de Comercio Justo en nuestro día a día!!

algodon-comercio-justoEl algodón es un claro ejemplo de algo que usamos a diario. Las personas que fabrican nuestra ropa sufren condiciones indignas, en su mayoría son mujeres. Son ellas las que forman el gran grueso de mano de obra explotada, a través de diferentes procesos de feminización del trabajo y de la pobreza. Este hecho repercute en su salud y en la de sus hijos o sus hijas. Trabajan un gran número de horas, muchas en horario extra y obligatorio, a cambio de sueldos muy bajos, que desencadenan en problemas de nutrición y cansancio derivado. Las prácticas y los ambientes de trabajo, puesto que no tienen en cuenta ni sus necesidades psíquicas ni físicas, y en cualquier momento pueden ser despedidas.

Con el  Comercio Justo te garantizas que esa ropa está hecha bajo los Derechos Humanos, respetando el Medio Ambiente y la Justicia Social. Mucha gente se ha apuntado a este movimiento, y podemos encontrarnos esos cambios cerca de nosotros. Por ejemplo, si tienes la oportunidad de ir a ver un concierto de Bon Iver, y te apetece comprarte una camiseta de merchandising, comprobarás que son de Comercio Justo.

¡¡Tú también puedes colaborar en cambiar las cosas!! Haz las camisetas de tu entidad, tu club de fútbol, o tu escuela de Comercio Justo y ¡únete al movimiento!

Fuente: www.alternativa3.com