Con la llegada del verano, el Principado se convierte en un punto de referencia para disfrutar de la naturaleza de forma activa. Andorra es un destino para los que quieren ponerse a prueba y para aquellos que quieren relajarse lejos de la ciudad.

Con más de 200 vías, Andorra es el lugar idóneo para la práctica de la escalada. Existen diferentes niveles, tanto para principiantes como expertos. Los más avanzados  podrán enfrentarse al reto de la Pirámide, una pared de 150 metros de altura situada a 1.200 metros. Escaleras metálicas, cables, cadenas o puentes tibetanos marcan el itinerario a seguir en las vías ferratas del Principado. Las hay con pasos aéreos, con más de 300 metros de desnivel o con recorridos que alcanzan los 500 metros.

Para descargar adrenalina, lo ideal es el puenting, una actividad que se puede practicar en el puente de Molleres de Canillo,  situado a unos 25 metros del suelo. La experiencia de saltar 15 metros de vuelo pendular es sólo para los más atrevidos.

Andorra cuenta con más de 70 lagos. En algunos de ellos se puede practicar submarinismo a más de 2.000 metros de altura. Las inmersiones están adaptadas a todos los niveles de dificultad, tanto para bautismos de buceadores noveles como para profesionales experimentados en lagos de hasta 80 metros de profundidad, y tienen una duración de entre 20 y 40 minutos de duración. El acceso hasta los lagos se realiza tras una excursión a pie, en burro o en helicóptero.

El Torrente d’Urina, el d’Encodina o el de la Canaleta son algunos de los barrancos que pueden descenderse en Andorra. Depende de la época del año bajarán con más o menos agua, pero siempre se puede recurrir a la experiencia de un guía profesional que, según el nivel de los participantes, escogerá el más adecuado para que disfruten de un día de saltos, toboganes naturales, rápel bajo cataratas de agua y de la experiencia del barranquismo.

Los amantes de los animales y de la naturaleza podrán experimentar sus dos pasiones al recorrer los espacios que conforman el Parque Comunal Natural de los valles del Comapedrosa o los Valles del Norte a lomos de un caballo. Esta zona cuenta con muchas rutas y caminos que discurren entre bosques de chopos, pinos y abetos y zonas rocosas.

Estos itinerarios a caballo son de distinto nivel de dificultad, tienen una duración de unas 3 horas, y están pensados para personas mayores de 10 años. Se hacen en compañía de un guía profesional y conocedor del terreno.

Llegar hasta los rincones más insólitos del paisaje andorrano, tanto de día como de noche, es posible a bordo del Gicafer, un vehículo anfibio capaz de transitar por todo tipo de terrenos. Habilitado para garantizar la máxima comodidad y seguridad de sus  ocupantes, con La Gica los secretos de la naturaleza andorrana de alta montaña, su riqueza animal y vegetal queda al descubierto. Todo esto sin moverse del vehículo.

Los bosques de Segudet y de Engolasters, con sus pinos rojos de hasta 20 metros de altura son el escenario de los circuitos de aventura. Cuentan con plataformas de 10 metros en lo alto de los árboles y permiten recorrer un camino compuesto de tirolinas, puentes tibetanos, de troncos y lianas.

Fotografías cedidas por Andorra Turisme

Turismo de Andorra