Día Mundial de los Animales Acuáticos 2025: análisis de la fauna acuática de los ríos de España
Los ríos españoles albergan una biodiversidad acuática notable, caracterizada por una gran variedad de especies de peces, anfibios, crustáceos y moluscos adaptados a diferentes condiciones ecológicas. Mañana, 3 de abril, se conmemora el Día Mundial de los Animales Acuáticos 2025, una buena ocasión para se presentar algunas de las especies más representativas de los ecosistemas fluviales de la península ibérica, abordando sus características biológicas, distribución, reproducción, alimentación y amenazas.
Especies acuáticas de los ríos españoles
Peces fluviales
Entre los peces más emblemáticos de los ríos españoles se encuentra el barbo común (Luciobarbus bocagei), una especie de ciprínido ampliamente distribuida en las cuencas del Duero, Tajo y Guadiana. Este pez bentónico prefiere aguas con corriente moderada y fondos de grava o arena, donde busca su alimento compuesto principalmente por invertebrados y materia vegetal. Su reproducción se produce en primavera, cuando migra aguas arriba para desovar en zonas poco profundas con substrato adecuado. A pesar de su adaptabilidad, el barbo enfrenta amenazas como la fragmentación de hábitats por presas y la introducción de especies exóticas.

Otra especie de gran importancia es la trucha común (Salmo trutta), presente en las aguas frías y bien oxigenadas de ríos de montaña, especialmente en el norte de España y en la cabecera de ríos mediterráneos. Este salmónido es un depredador oportunista que se alimenta de insectos acuáticos, crustáceos y pequeños peces. Su reproducción tiene lugar en otoño e invierno, cuando los adultos excavan nidos en el lecho del río donde depositan sus huevos. La contaminación del agua, la sobrepesca y el cambio climático amenazan seriamente sus poblaciones.
Además de estas especies, en los ríos españoles habita el calandino (Squalius alburnoides), un ciprínido de pequeño tamaño que se encuentra en diversas cuencas fluviales de la península. Su alimentación se basa en insectos, crustáceos y algas. También es destacable la boga de río (Pseudochondrostoma polylepis), una especie propia de los sistemas fluviales ibéricos que presenta hábitos gregarios y una dieta mayormente herbívora.
Otras especies acuáticas de los ríos peninsulares en peligro de extinción incluyen el fartet (Aphanius iberus) y el samaruc (Valencia hispanica), peces endémicos de aguas dulces y salobres del litoral mediterráneo que están gravemente amenazados por la contaminación, la alteración del hábitat y la introducción de especies invasoras.
Anfibios fluviales
En cuanto a los anfibios, destaca el sapo partero ibérico (Alytes cisternasii), una especie endémica de la península ibérica que habita en arroyos y riberas con vegetación abundante. A diferencia de otros anfibios, la hembra pone los huevos en tierra firme y el macho los transporta hasta su eclosión, momento en el que libera los renacuajos en el agua. Su supervivencia se ve comprometida por la pérdida de hábitat y la expansión de enfermedades emergentes como la quitridiomicosis.

Crustáceos fluviales
Los ríos españoles también albergan especies de invertebrados de gran interés ecológico, como el cangrejo de río autóctono (Austropotamobius pallipes), que ha sufrido un drástico declive debido a la competencia y transmisión de la afanomicosis por parte de especies invasoras como el cangrejo rojo americano (Procambarus clarkii). Este crustáceo, que habita en aguas limpias y bien oxigenadas, desempeña un papel clave en la regulación de los ecosistemas fluviales al consumir materia orgánica en descomposición y pequeños invertebrados.
Moluscos fluviales
Entre los moluscos destaca la náyade auriculada (Margaritifera auricularia), un bivalvo de gran tamaño que se encuentra en peligro crítico de extinción y cuya distribución se ha reducido a algunos tramos de los ríos Ebro y Jarama. Este molusco filtra grandes volúmenes de agua y desempeña un papel fundamental en la depuración natural de los ríos. Su ciclo de vida depende de la presencia de ciertos peces hospedadores en cuya piel se desarrollan las larvas gloquidias antes de transformarse en juveniles. Otra especie relevante es Unio tumidiformis, una náyade endémica de la península ibérica que también se encuentra amenazada por la alteración del hábitat y la contaminación.
Ríos del sur peninsular
En los ríos del sur peninsular predominan especies adaptadas a un clima más cálido y a ríos con caudales irregulares. Algunas de las especies más representativas son el barbo gitano (Luciobarbus sclateri), presente en las cuencas del Guadalquivir, Segura y Guadiana, y la colmilleja (Cobitis paludica), un pez bentónico que habita aguas tranquilas con sustratos arenosos. También destacan la anguila europea (Anguilla anguilla), que migra entre los ríos y el mar, y la rana meridional (Pelophylax perezi), que es común en zonas con aguas estancadas o de flujo lento.

Estado de conservación
El estado de conservación de estas especies es preocupante debido a diversas amenazas como la contaminación del agua, la alteración de los caudales fluviales, la introducción de especies invasoras y los cambios en la climatología.
La fragmentación de hábitats por la construcción de presas y la extracción excesiva de agua afectan negativamente a las poblaciones de peces y moluscos, impidiendo sus ciclos migratorios y alterando su reproducción.
La introducción de especies exóticas ha provocado la competencia por recursos y la transmisión de enfermedades letales para las especies autóctonas.
Además, el aumento de las temperaturas y los periodos de sequía prolongados están modificando la dinámica de los ecosistemas acuáticos, reduciendo el hábitat disponible y alterando los patrones de alimentación y reproducción de muchas especies.
Para garantizar la conservación de esta biodiversidad, es imprescindible adoptar medidas de protección de los hábitats fluviales, restaurar la conectividad de los ríos, implementar programas de cría en cautividad y reforzar la vigilancia y control de especies invasoras. Solo a través de una gestión integral de los ecosistemas acuáticos se podrá asegurar la supervivencia de estas especies y el equilibrio ecológico de los ríos españoles.
