Cuero de pescado: el nuevo material que revoluciona la moda y el diseño
El uso de piel de pescado para la fabricación de artículos como bolsos, zapatos y accesorios está cobrando cada vez más relevancia en el ámbito de la moda y el diseño. Este material, que durante mucho tiempo fue considerado un residuo, ahora se recicla y transforma en productos de lujo gracias a la combinación de técnicas tradicionales y modernas que potencian su valor estético y sostenible.
Producción del cuero de pescado
La producción del cuero de pescado se concentra principalmente en países como Islandia, Tailandia, Filipinas, Brasil, Chile y México. Islandia destaca como uno de los mayores pioneros en esta industria, con empresas como Atlantic Leather que utilizan pieles de salmón, bacalao y perca para crear productos de alta gama. En América Latina, países como Brasil y México trabajan con piel de tilapia para fabricar productos tanto para mercados locales como internacionales. Por su parte, en África, regiones como Namibia y Sudáfrica han comenzado a implementar esta práctica dentro de programas de economía circular.

Tipos de pescados empleados
Los tipos de pescado más utilizados en esta industria son el salmón, el bacalao, la tilapia, el esturión y la perca del Nilo. La piel de salmón es especialmente valorada por su flexibilidad y resistencia, además de ofrecer una textura natural que recuerda al cuero de reptil. El bacalao se caracteriza por ser más fino y tener patrones llamativos que lo hacen ideal para accesorios pequeños. La tilapia, abundante en regiones tropicales, ofrece una piel más gruesa que soporta bien los tintes y acabados. El esturión, conocido principalmente por el caviar, es otra fuente de piel muy resistente, mientras que la perca del Nilo destaca por su grosor y su durabilidad, siendo perfecta para productos de mayor tamaño como bolsos o calzado.
Qué se puede elaborar
Una vez tratada y convertida en un material apto para la confección, el cuero de pescado se utiliza en una amplia variedad de artículos. En el sector de la moda se emplea para la elaboración de bolsos, carteras, cinturones, zapatos, chaquetas y guantes. También tiene aplicaciones en decoración, como tapicerías, fundas de cojines, revestimientos de paredes y detalles en muebles. Además, se utiliza para crear accesorios más pequeños como joyas, fundas de gafas, relojes y cubiertas de agendas o libros. Gracias a su versatilidad, las pieles pueden teñirse en una gran variedad de colores, lo que amplía significativamente las posibilidades creativas.
Proceso de elaboración
El proceso para trabajar el cuero de pescado es detallado y requiere varios pasos. Primero, se recolectan las pieles, que provienen de la industria alimentaria y que de otro modo serían desechadas. Estas pieles se limpian cuidadosamente para eliminar cualquier resto de carne o grasa. A continuación, se someten a un proceso de curtido que, aunque similar al de otros tipos de cuero, se adapta a las particularidades de la piel del pescado.
En lugares como Islandia, se emplean métodos de curtido ecológico que utilizan productos naturales y evitan el cromo, minimizando así el impacto ambiental. Una vez curtidas, las pieles pasan por un proceso de secado, suavizado y estirado. Durante esta etapa, pueden ser teñidas o recibir acabados específicos que definan su textura y aspecto final, como mate, brillante o texturizado. Finalmente, el material se corta y confecciona para crear los productos terminados, los cuales suelen combinarse con otros materiales como cuero tradicional o textiles para ampliar su funcionalidad y diseño.
El cuero de pescado presenta múltiples ventajas frente a otros materiales. En primer lugar, es una opción sostenible que reutiliza un subproducto de la industria alimentaria, contribuyendo así a la reducción de residuos. Además, su resistencia es comparable e incluso superior en ciertos casos al cuero tradicional. También es más ligera, lo que la hace ideal para la creación de determinados accesorios. Por último, la estética única de cada piel, con patrones naturales que varían entre una y otra, dota a los artículos de un carácter exclusivo y sofisticado.
El caso concreto de Perú
En 2015, Keyla Polo y Efraín Alva, inspirados por el uso de piel de pescado en países como Islandia, comenzaron a desarrollar cuero sostenible a partir de residuos pesqueros en Perú. Su proceso, libre de químicos como cromo y plomo, transforma pieles recolectadas de pescadores artesanales, criadores y acuicultores en un material más resistente que el cuero vacuno, con texturas y acabados únicos.
Así nació Qaya, una marca que fabrica productos personalizados como bolsos, billeteras, bisutería y calzado, utilizando tintes y fibras naturales. Además de minimizar su impacto ambiental, Qaya genera ingresos adicionales para comunidades nativas y proveedores al adquirir pieles consideradas desechos, fomentando una economía circular.
La marca trabaja con especies de las tres regiones del Perú, incluyendo corvina, tilapia, y paiche, y colabora con diseñadores internacionales y consumidores finales interesados en productos sostenibles. Antes de la pandemia, también capacitó a internas de penales en Lima para elaborar productos, ampliando su impacto social. La empresa refleja sostenibilidad e innovación, posicionando a Perú como referente en el aprovechamiento responsable de los recursos pesqueros.
El uso del cuero de pescado en la moda y el diseño no solo abre nuevas posibilidades creativas, sino que también promueve un modelo de consumo más consciente y responsable. Diseñadores y consumidores de todo el mundo están adoptando este material por su elegancia, funcionalidad y compromiso con el medio ambiente, marcando el inicio de una nueva era en la sostenibilidad del lujo.
