Las algas son esos organismos que viven en un medio acuático y que llevan habitando los mares y océanos millones de años. Los nuevos descubrimientos científicos hacen que nos estemos fijando más en sus propiedades, tanto para alimentarnos, como para producir medicamentos o para crear increíbles cosméticos con unas características únicas. No es extraño que tengan cualidades magníficas, cuando la vida en nuestro planeta se creo en el agua, y ellas han evolucionado y sobrevivido a muchos cataclismos. ¡Algo tienen que enseñarnos!

Algas pardas

Las algas pardas son las más reconocidas por sus virtudes reafirmantes.

La cosmética bio no ha querido pasar de largo y ha incluido en su composición algas, así como en los nuevos tratamientos estéticos aplicados en cabina. Por una parte se usan para dar textura,  y por otra, al contener numerosos principios activos, se realizan formulaciones en las que las «estrellas» son ellas. Los primeros laboratorios que comenzaron a utilizarlas aparecieron en Francia, y por suerte la tradición continúa ofreciéndonos productos cosméticos realmente singulares. Cada vez existen más investigaciones que revelan la importancia de este conocimiento, y sobre este recurso natural tan poco explotado.

La algoterapia ha entrado en nuestras vidas y esperamos poder seguir disfrutando de ella durante mucho tiempo. Y es que no podemos desatender sus peculiaridades: las algas contienen oligoelementos, sales minerales, vitaminas y aminoácidos directamente asimilables por las células cutáneas.

Un kilo de algas contiene tanto yodo como 10.000 litros de agua de mar y es 500 veces más rico en calcio y vitaminas que el agua de mar sola.

Algas verdes

Algas marinas verdes.

Beneficios de las algas por su color

  • Las algas rojas se suelen incluir en la cosmética porque proporcionan una reestructuración de las capas superiores de la epidermis, además de una restauración de la función protectora de la piel. Regeneran y reparan de forma milagrosa la epidermis, por lo que son aconsejados los productos que las contienen para pieles reactivas con acné, eczemas, rojeces, dermatitis o cualquier tipo de lesión. Aunque algunas son indicadas para tratar problemas como la celulitis, es el caso de la Palmaria palmata. Las algas rojas son también aconsejadas para eliminar toxinas en todo el cuerpo, y en especial en aquellas pieles con tendencia acnéica.
  • Las algas pardas son auténticas «bombas» de vitaminas, minerales y oligoelementos, aunque también son ricas en clorofila, mucílagos y alginatos. De ahí su función anticelulítica, moldeadora, reafirmante y drenante. Alaria esculenta, Fucus vesiculosus o Laminaria digitata son algunos de los nombre latinos de las algas pardas más utilizadas.
  • Las algas verdes gracias a su color precisamente nos relajan, hidratan, descongestionan y desinflaman la piel, aunque su poder regenerativo no se puede obviar. Un ejemplo es Ulva lactuca acondiciona y protege la epidermis.
  • Las algas verde-azuladas son aquellas que se incluyen en la formulación cosmética sobre todo con un carácter antiarrugas. El alga Tetraselmis suecica, produce sustancias antiradicales libres. En el caso de la Spirulina máxima, también tiene una función hidratante. La capacidad nutritiva de estas algas es espectacular: la Chlorella vulgaris, posee una alta concentración en proteínas, también de vitaminas A, B, C y E.