Si hay algo que no debemos olvidar nunca y que debemos de tener en cuenta como una rutina más, es la hidratación del cuerpo, interior y exterior. Se ha demostrado científicamente que a la larga nuestro organismo sufre las consecuencias de esa deshidratación, si no consumimos suficientes líquidos o si no usamos nada para hidratar nuestra piel, incluso en culturas indígenas de lugares remotos se aplican alguna sustancia para ello. Debe ser diaria. Hay personas que les cuesta beber agua, por eso tienen que hacer un pequeño cálculo de la cantidad de vasos de agua que beben al día. Lo ideal serían unos 8 vasos de 250ml, pero se pueden alternar con otro tipo de bebidas o infusiones.

Es una cuestión de salud que se refleja en el exterior, si estamos bien por dentro, se nota por fuera. Este gesto depurativo es un arma de belleza insustituible.

Una piel hidratada es sinónimo de un cuerpo sano. Todas las mañanas después de una ducha corta y con agua templada (los baños son uno de los grandes enemigos de nuestra epidermis), procederemos a untarnos alguna loción corporal, aceite o manteca, para que esa agresión sufrida con la ducha sea restaurada. El agua reseca, aunque también es un placer muy saludable. Libera tensiones y hace que nuestro cuerpo se encuentre mucho mejor.

hidratación piel

 

Hay que tener cuidado con el tipo de agua que usamos, y en especial con el cloro, quema la piel y la vuelve muy sensible, además de generar muchas alergias. Existen dispositivos para colocar en los grifos de toda la casa que generan un agua con menos residuos. Es una buena opción para beber agua más sana y ducharse con agua más limpia, sobre todo si procede de zonas muy contaminadas por polución.

Uno de los momentos más dulces del día es esa hora del baño o ducha, un momento de desconexión total, aunque después tengamos que ir a trabajar. Esos instantes para muchas personas son sagrados, seguramente habremos oído decir: “sin una ducha no soy nadie”, y es que las virtudes terapéuticas del agua son conocidas desde la Antigüedad.

Si necesitas una buena hidratante a buen precio (menos de 7€) y ecológica con certificado BDIH, puedes optar por la Body Cream de la marca Benecos. Ligera, no pegajosa y con un olor fantástico a naranja. Su packaging de diseño la convierten en un objeto de culto. Dura mucho y se extiende muy bien. Sus ingredientes bio seleccionados hacen que realmente merezca la pena: aceite de girasol, aceite de sésamo, caléndula, bardana, ortiga, rosa silvestre, saúco negro, hipérico, tila, vitamina E y glicerina vegetal. Un coctel de hidratación imbatible.

No está testada en animales, sin derivados del petróleo, ni conservantes, colorantes ni perfumes sintéticos.

Y sigamos por los labios. Si quieres tener una boca de película con labios suaves e hidratados naturalmente. Elige el bálsamo labial bio en stick con jojoba y karité de Benecos, su coste tampoco te afectará al bolsillo. Incorpora cera de abejas y plantas (me encanta, a diferencia de los derivados del petróleo que intentan igualar su textura, se derrite sin ser pringosa) entre ellas Copernica cerifera, aceite de jojoba y de oliva, romero y manteca de karité. Nutridos e hidratados se ven con más forma y relieve. También como el Body Milk con certificado BDIH.