El «greening» o pago verde es la nueva herramienta de la Política Agraria Común (PAC) de la Unión Europea, que pretende incentivar las buenas prácticas medioambientales en los cultivos, así como el mantenimiento de superficies que sean beneficiosas para el clima y el medio ambiente. Su entrada en vigor será en 2015, por lo que los agricultores que quieran acogerse a estas ayudas deben poner en práctica los métodos ecológicos en la siembra de este otoño, con el fin de cumplir con los criterios comunitarios.

Con el objetivo de aclarar las posibles dudas a los potenciales beneficiarios españoles, el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAGRAMA) ha publicado un documento que responde a las preguntas frecuentes sobre esta nueva figura. En él, se detalla en qué consiste el greening o pago verde, quién puede acogerse a él y las condiciones para conseguirlo.

EL GREENING EN 3 SENCILLAS PREGUNTAS

¿Qué es?

El greening también se denomina pago verde o pago para prácticas beneficiosas para el clima y el medio ambiente y es una ayuda anual que se puede recibir por cada hectárea en la que se respeten unas determinadas prácticas medioambientales, que comentaremos más adelante.

¿De dónde viene?

El greening forma parte de las ayudas de la PAC y se pondrá en marcha en 2015. Por este motivo, las prácticas ambientales que posibilitan recibir esta subvención ya deberán aplicarse en la siembra de nuevos cultivos desde el otoño de 2014.

¿Adónde va?

Los destinatarios de este pago son aquellos agricultores que respeten las buenas prácticas ambientales previamente determinadas: diversificación de cultivos, mantenimiento de pastos permanentes existentes y contar con superficies de interés ecológico en sus explotaciones. El pago verde también va dirigido a los pequeños agricultores que ya dispongan de cultivos dedicados a la producción ecológica.

LAS PRÁCTICAS MEDIOAMBIENTALES

Se han establecido 3 prácticas ambientales para los posibles beneficiarios del pago verde:

  • La diversificación de cultivos:

Consiste en realizar una rotación de diferentes cultivos en un mismo terreno, normalmente de carácter anual. En ocasiones, una de estas rotaciones puede ser el barbecho. Esta práctica ayuda a la conservación del suelo y es útil en la lucha contra enfermedades.

  • Mantenimiento de los pastos permanentes existentes:

El Ministerio de Medio Ambiente comprobará cada año la superficie declarada de pastos respecto del valor de referencia, que será la existente en 2015. En caso de que disminuya más del 5% en un año, los agricultores que hayan eliminado pastos deberán restaurarlos.

  • Contar con superficies de interés ecológico en las explotaciones:

Cuando una explotación cuente con más de 15 hectáreas, deberá dedicar al menos un 5% a Superficies de Interés Ecológico (SIE), que pueden ser tierras de barbecho, cultivos fijadores de nitrógeno (que van desde leguminosas de consumo humano como judías, garbanzos o guisantes hasta forrajeras como la alfalfa), superficies forestadas o superficies dedicadas a agrosilvicultura.

El objetivo de la Unión Europea es incentivar en los Estados miembros las buenas prácticas ambientales, de forma que se establezcan entre las costumbres de los agricultores y, así, conseguir, entre otros beneficios, una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Esta nueva herramienta de la PAC para que los cultivos de la UE sean un poco más verdes puede ser beneficiosa a largo plazo, si consigue instaurar las buenas prácticas medioambientales entre los agricultores, en ocasiones reacios a la producción ecológica. Algunos de ellos ven el greening como un endurecimiento de las condiciones para obtener subvenciones comunitarias.

Sin embargo, la agricultura es un importante contribuidor al cambio climático y su control es vital si se quiere frenar la degradación del planeta en los próximos años. El greening debe conseguir que las buenas prácticas ambientales arraiguen en la agricultura europea. El tiempo dirá si esta nueva estrategia termina dando sus frutos.