El equipo del Trineo de Viento comenzó la pasada semana una expedición por la mayor isla del planeta donde no necesitarán combustibles fósiles. Serán 5.000 kilómetros de ruta en los que la energía del viento será su única fuerza impulsora y durante los cuales estudiarán los cambios que están sufriendo los ecosistemas locales.

La expedición está liderada por el explorador español Ramón Larramendi, a quien acompañan sus compatriotas Manuel Olivera y Eusebio Beamonte. El grupo partió del Aeropuerto Adolfo Suárez-Madrid Barajas de la capital española el pasado 1 de mayo y su primera parada fue Copenhague (Dinamarca), donde se unió la ingeniera danesa Karin Moe Bojsen. El último miembro es el local Hugo Svenson, que se unió ya en el destino, la localidad groenlandesa de Kangerlussuaq.

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El primer desplazamiento lo realizaron en un pequeño avión bimotor el sábado por la tarde, un traslado que tuvieron que llevar a cabo 2 días antes de lo previsto ante la amenaza de una tormenta que habría impedido el aterrizaje en el hielo. Adelantándose a las inclemencias meteorológicas, el grupo comenzó la aventura el domingo, desde una posición determinada por las coordenadas 67º latitud norte y 47º longitud oeste y a una altura de 1.556 metros.

Los expedicionarios llevan a bordo distinta instrumentación científica para investigación, no obstante uno de los objetivos es convertir este vehículo en un laboratorio móvil para los programas científicos españoles. Los datos que recojan estarán destinados a dos proyectos: la caracterización de la nieve y la validación de los modelos climáticos de Groenlandia.

Ambos estudios los dirige el geógrafo Juan Ignacio López Moreno, miembro del Instituto Pirenaico de Ecología, entidad dependiente del CSIC. El equipo prevé visitar algunas estaciones científicas internacionales repartidas a lo largo de la isla, que se encargan de investigar los cambios que están ocurriendo en Groenlandia.

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El vehículo utilizado para la travesía es un Trineo de Viento, el único en el mundo diseñado para tierras polares que no requiere combustibles fósiles.

La tripulación tiene previsto encontrarse con vientos muy distintos, en ocasiones en contra de sus intereses, pero que les permitirán mejorar la técnica de manejo del trineo, que no es el primer viaje que realiza.

Para esta expedición, se ha modificado el vehículo implementándole mejoras técnicas importantes, tanto en la estructura como en las cometas. Además, incorpora una nueva tienda semitransparente que incrementa la protección de los pilotos. Por último, también se probarán nuevos materiales y una versión mejorada de los mandos del trineo.

El Proyecto Trineo de Viento tiene su propia página de seguimiento, donde podremos estar al día de las novedades de los exploradores. También se podrá seguir la actualidad en las redes sociales, tanto en Facebook como en Twitter, donde se ha habilitado el hashtag #TrineoDeViento para poder tuitear sobre esta insólita experiencia.

El viaje está patrocinado por la agencia de viajes Tierras Polares y apoyado por la Sociedad Geográfica Española, Acciona y el Instituto Pirenaico de Ecología, dependiente del CSIC.