La empresa SAT Macondo destina la totalidad de sus patatas ecológicas a este mercado, con un volumen aún escaso; ya que tan sólo llevan dos años trabajando bajo estas prácticas agrícolas. Para esta empresa, ubicada en Aznalcázar, Sevilla, uno de los principales problemas de este sector es la falta de agricultores que apuesten por este tipo de agricultura, lo que delimita en gran medida la ampliación de los programas de abastecimientos de las grandes cadenas de supermercados.

patatas ecologicas

Actualmente España cuenta con más de 665.000 hectáreas destinadas a la agricultura ecológica,de las cuales tan sólo el 2% pertenecen a frutales y cítricos, y el 1% a hortalizas y tubérculos, unas cifras bastantes bajas si se comparan con el porcentaje que ocupan los cereales o el olivar, con el 32% y 27% respectivamente.

Este es uno de los principales problemas a los que tienen que hacer frente las empresas comercializadoras que están apostando por este tipo de agricultura, la escasez de agricultores que deciden trabajar con productos ecológicos. Así lo pone de manifiesto Marcos Antonio Román, secretario gerente de SAT Macondo, «tenemos muchos problemas a la hora de conseguir producción ecológica, porque no hay agricultores que decidan apostar por este cultivo».
La empresa SAT Macondo, ubicada en el termino municipal de Aznalcázar, Sevilla, lleva a penas dos años trabajando con patata ecológica, aunque se dedica a la producción convencional desde el año 1996. «En 2002 hicimos una pequeña prueba por que así nos lo estaban demandado nuestros clientes, y los resultados han sido bastante positivos. En este primer año comercializamos 50 toneladas de patatas ecológicas, y esperamos que tras estos buenos resultados, los supermercados nos amplíen el programa», señala el gerente.
Esta empresa está situada en el Entorno de Doñana, una comarca bastante propicia para la producción ecológica, y donde cada vez se tiende más a la agricultura integrada, como lleva bastante tiempo haciéndolo SAT Macondo, debido a las exigencias medioambientales de este entorno geográfico. «Por estas mismas exigencias, estamos preparando los requisitos oportunos para obtener la certificación ecológica en una de las parcelas de cultivo situadas en esta zona», comenta Román.
Además de esta trazabilidad, para poder obtener esta certificación ecológica, SAT Macondo ha seguido las directrices del Comité Andaluz de Agricultura Ecológica, cuyos técnicos realizan visitas periódicas a sus instalaciones.
A pesar de que el consumo nacional se está incrementando en los últimos años, esta empresa no trabaja en el mercado español, destinando toda su producción a los supermercados ingleses. Por este motivo, además de certificación ecológica, SAT Macondo espera en los próximos meses obtener el BRC.

En este sentido, el gerente de esta empresa considera necesaria la promoción de estos productos, «donde deben jugar un papel esencial las grandes cadenas de supermercados, apostando por estos productos, otorgándoles un peso específico dentro de sus lineales, como lo están haciendo las grandes superficies en países como Alemania, Francia o Reino Unido».

Otro aspecto que según Marco Antonio está frenando el consumo de productos ecológicos en nuestro país es «el mal uso que se está haciendo de los términos «bio» y «eco», porque el consumidor está acostumbrado a ver etiquetas «bio» en productos que no lo son, por lo que desconfían que nuestro producto realmente cumpla los requisitos de la producción ecológica».