Cientos de científicos de todo el mundo han elaborado el primer estudio global sobre el estado de los océanos. En este estudio han elaborado una tabla en la que se asignas diferentes puntuaciones según el grado de amenaza, en la que el mar Mediterráneo resulta ser el ecosistema más amenazado del planeta, seguido de cerca por el Golfo de México y la plataforma continental de China. En general, los mares más cerrados son los más amenazados.

El trabajo, que se publica esta semana en un número especial de la revista PLoS ONE, forma parte del proyecto Censo de Vida Marina, constituido por una red global de investigadores que persigue caracterizar la biodiversidad de los océanos, así como su distribución y abundancia.

¿Por qué el mar Mediterráneo es el más amenazado?

Hay cuatro factores fundamentales que influyen en la degradación del Mediterráneo: La invasión de especies foráneas, la sobreexplotación pesquera, la contaminación y el aumento de temperaturas provocado por el cambio climático.

Especies invasoras:

El Mediterráneo es, además, la región con mayor número de especies invasoras, 637, aproximadamente un 4 por ciento de todas las que habitan la zona. Los investigadores creen que la mayoría de estas especies proceden del Mar Rojo y entraron a través de Canal de Suez.

Invasión de algas: En 1984, los operarios del Museo Oceanográfico de Mónaco lavaron de manera imprudente un acuario en el Mediterráneo y liberaron a una bestia, la Caulerpa taxifolia, conocida como el alga asesina. La especie, típica de aguas tropicales y temible por su rápido crecimiento, ha creado una alfombra en el fondo marino próximo a más de media docena de países mediterráneos, expulsando a la Posidonia oceánica, que forma las praderas marinas en las que se alimenta la fauna. Algunos peces dependen de la Posidonia, como las vacas de la hierba. Y no es el único caso cientos de especies más proceden del Mar Rojo y entraron por el Canal de Suez. Otras, un 22% del total, llegaron en barco desde otras regiones del mundo. Y una de cada diez procede de fugas en las granjas de acuicultura.

La contaminación:

Los usos y abusos que el ser humano realiza de los recursos hídricos incluyendo la contaminación del agua, y el desarrollo urbanístico e industrial desmesurado, incrementan el estrés hídrico de muchas regiones y amenaza la subsistencia de muchos seres vivos. Este estrés actual sobre los recursos hídricos se agrava.

Sobre explotación pesquera:

El cambio global también afecta de pleno a los ecosistemas marinos. A diferencia de la Tierra donde los animales son producidos en instalaciones ganaderas, la mayor parte de la provisión de alimento a partir del océano se hace mediante la explotación de poblaciones salvajes. La intensificación de la actividad pesquera a lo largo del siglo XX ha diezmado los stocks pesqueros, causando una disminución de la biomasa pesquera que se estima en un 90%. Esto ha supuesto un cambio fundamental en la organización de las cadenas tróficas marinas, cuyos niveles superiores han sido cercenados, cuyas consecuencias no se conocen en detalle, pero parecen incluir la proliferación global de medusas, al verse reducidos sus predadores (tortugas, pez luna, etc.) y sus competidores (otros peces). Además, muchas medusas se alimentan de larvas de peces, con lo que su proliferación puede dificultar la recuperación de las poblaciones de peces.

El trabajo también arroja elementos positivos y apunta que el Mediterráneo es uno de los mares con más diversidad marina del planeta. De hecho, es el cuarto en la lista tras las aguas australianas, japonesas y chinas y cuenta con 17.000 especies marinas descritas hasta la fecha. También tiene zonas de elevada concentración de especies con importancia ecológica, como el estrecho de Gibraltar, el Mar de Alborán…

Según ha explicado la investigadora del CSIC en el Instituto de Ciencias del Mar (ICM) y coordinadora del estudio sobre el Mediterráneo, Marta Coll, las amenazas “crecerán en un futuro, especialmente asociadas al cambio climático y la degradación del hábitat“.