El giro proteccionista de Trump, ha resucitado los mayores temores de los grupos ecologistas, lo polémicos oleoductos Keystone XL y Dakota Access, que se aparcaron por los riesgos ambientales en la era Obama, se volverán a relanzar en la era Trumb.

Mapa del Oleoducto Dakota Access (DAPL, por sus siglas en inglés)

 

“Vamos a renegociar algunas condiciones”, dijo Trumb en la rueda de prensa, “y si les gusta, veremos si podemos construir ese oleoducto, generará 28.000 estupendos empleos de construcción”. “Vamos a devolver al trabajo a un montón de trabajadores del acero”. “Vamos a construir nuestros propios tubos, como en los viejos tiempos”.

El bloqueo del macroproyecto Keystone, la ampliación de un tubo que transportaría petróleo desde Canadá hasta el golfo de México, fue una victoria del movimiento ecologista tras años de batalla. La compañía TransCanada lo presentó en 2008 y salió adelante en el Congreso en 2014, gracias a la nueva mayoría republicana, pero Obama lo acabó vetando.

El oleoducto Dakota Access (DAPL, por sus siglas en inglés), que movilizó a la tribu sioux de Dakota del Norte porque afecta a su reserva, se frenó por decisión del presidente demócrata el pasado septiembre, a la espera de cómo el caso avanzaba en los tribunales. El tubo uniría Dakota, un estado clave en el boom del fracking (la polémica técnica de fractura hidráulica del subsuelo), con Illinois pero, según los sioux, atravesaría tierras ancestrales y contaminaría sus aguas.

BBVA salpicado por financiar el proyecto

Una de las entidades que financian la construcción del DAPL es el BBVA. Este jueves 2 de febrero Ecologistas en Acción entregó, en una oficina del BBVA del centro de Madrid, un manifiesto con más de 700.000 firmas para exigir a la entidad bancaria que se retire del consorcio que financia el proyecto. Además de BBVA, otros 16 bancos (entre ellos Citogroup, BNP Paribas, ING, Société Générale y Wells Fargo) participan en la financiación del polémico oleoducto que ha generado numerosas protestas en EEUU.

El acto forma parte de la campaña internacional DeFundDAPL, que a través de movilizaciones y activismo ha conseguido hasta la fecha más de 700.000 adhesiones y la retirada de más de 50 millones de dólares de los bancos involucrados en el oleoducto.