Un estudio divulgado hoy refiere que la circulación de los coches eléctricos puede provocar un aumento de las emisiones de dióxido de carbono, a menos que estos vehículos sean abastecidos con energía verde y que se modifique la legislación.

Las conclusiones del estudio divulgado por la revista Quercus y presentadas en Bruselas, han llevado a las organizaciones medioambientales que lo divulgaron a “apelar al establecimiento de objetivos para las energías renovables en cuanto a la producción de electricidad que asegure que los vehículos eléctricos tengan cero emisiones“.

El informe, realizado por la consultora holandesa CE Delft, ha sido publicado la víspera de la reunión informal de los ministros de Industria de la Unión Europea que se preparan para anunciar un Plan de Acción Europeo para los vehículos eléctricos.

En él se indica que la legislación europea que regula las emisiones de los coches presenta “graves lagunas“, como la autorización a los fabricantes de automóviles para compensar la venta de vehículos eléctricos con la de vehículos más contaminantes, que escapan a los límites de emisiones establecidos en la ley.

El vicepresidente de Quercus, Francisco Ferreira, resalta que “Portugal ha realizado un esfuerzo significativo en la producción de electricidad de origen renovable, pero no ha sido transparente en la comunicación pública de su peso relativo, exagerando las cuentas“.

Casi 36,5 millones de euros de apoyo previsto en el Tesoro Público a cinco mil vehículos eléctricos, a lo que se debe añadir los ingresos perdidos del Impuesto sobre los Vehículos y del Impuesto de Circulación, nos parece demasiado“, defiende Ferreira.

El texto divulgado por la asociación portuguesa recalca también que por cada coche eléctrico vendido, los fabricantes de automóviles se benefician de 3,5 super créditos, es decir, el permiso de venta de 3,5 coches altamente contaminantes, sin que las emisiones de dichos vehículos sean contabilizadas en el cálculo de las emisiones medias de ese fabricante, que son usadas para el cumplimiento de los límites de emisión.

El resultado de esto, es que la venta de un 10% de vehículos eléctricos puede llevar a un aumento del 20% en el consumo de combustible y la consecuente subida de emisiones de carbono en el sector del automóvil.

Por eso, las organizaciones ecologistas esperan que en la legislación sobre límites de emisiones para los vehículos nuevos sean eliminadas las referencias a los super créditos y que todos los vehículos eléctricos vendidos en el mercado europeo tengan una “tecnología de abastecimiento inteligente que permita que la energía usada para cargar las baterías sea sobretodo procedente de fuentes renovables“.

Fuente: www.ecoperiodico.com

Imagen: www.environment-green.com