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¿Un modelo ambiental para aplicar?

En la actualidad coexisten diversos modelos ambientales a escalas global, regional y nacional. Estos abarcan conceptos como sostenibilidad, ciudades emergentes-sustentables, ciudades en movimiento o Smart Cities, cada uno con particularidades definidas por los contextos históricos, sociales y políticos que les dieron origen. Dicha diversidad sugiere la existencia de paradigmas que, en esencia, han moldeado nuestra relación con el entorno a través de formas distintivas de pensamiento y acción.

El modelo de sustentabilidad, en particular, se fundamenta en un paradigma orientado hacia un futuro basado en la solidaridad transgeneracional y un compromiso irrenunciable con las generaciones futuras (Leff, 2000). Este enfoque integra valores como la justicia ambiental, la equidad, la cohesión social y la protección, tanto de las generaciones presentes como de aquellas por venir, reconceptualizando la identidad humana como parte interdependiente de los sistemas ecológicos. Asimismo, el modelo actúa como un llamado a la acción para Estados, sociedad civil y organizaciones, instándolos a despertar ante los urgentes desafíos ambientales que amenazan la estabilidad planetaria.

Ciudad
¿Qué es una Smart City? ¿Qué características la sustentan? Imagen de Nancy Bourque en Pexels.

La construcción de una taxonomía para los modelos de sustentabilidad requiere un análisis exhaustivo de sus dimensiones constitutivas. El modelo clásico ampliamente difundido en la literatura especializada se estructura en tres dimensiones fundamentales (Hanning, 2012): (a) ambiental, que engloba la preservación de los ecosistemas, herramientas de evaluación de impacto y gestión de recursos naturales y tecnologías ecoeficientes; (b) social, centrada en valores éticos, equidad intra e intergeneracional y evaluación de impactos sociales; y (c) económica, la cual abarca sistemas de gestión financiera, dinámicas de stakeholders, marcos regulatorios y políticas públicas vinculadas al desarrollo sostenible.

No obstante, el modelo tradicional ha sido objeto de reformulaciones críticas. Un ejemplo paradigmático es el marco propuesto por Menéndez  (2005), quien incorpora cuatro dimensiones clave: a) ambiental, b) económica, c) ética y d) gobernanza sustentable. Esta evolución teórica sugiere un proceso de refinamiento progresivo, donde los modelos adquieren mayor especificidad para adaptarse a contextos socioecológicos particulares. En años recientes, dicho enfoque se ha enriquecido con la inclusión explícita de dimensiones adicionales, como la gobernanza institucional vinculada a marcos normativos y actores políticos y la dimensión cultural que aborda saberes locales, identidades colectivas y prácticas ancestrales, evidenciando así la naturaleza dinámica e interdisciplinaria de la sustentabilidad.

Pero, ¿cómo manejar un modelo sustentable?

La implementación efectiva de modelos de sustentabilidad requiere ser dirigida por líderes capacitados en pensamiento sistémico y complejo, con dominio de los principios del desarrollo sostenible. Estos gestores deben demostrar competencias clave para la toma de decisiones prospectivas, la integración de dimensiones formativas y la implementación de mecanismos participativos.

Sin embargo, son modelos que requieren inversión sostenida en capacitación y la articulación con instituciones educativas, transformándolas en nodos estratégicos para la réplica de sustentabilidad. En este sentido, la gobernanza educativa así concebida permite transitar de organizaciones meramente operativas a comunidades de aprendizaje para la sostenibilidad. Una oportunidad para incorporar la tríada investigación-desarrollo-innovación (I+D+I) como eje transversal, por medio de los ecosistemas de colaboración estratégica (alianzas sinérgicas entre instituciones educativas, centros de investigación y sector productivo) y el enfoque en necesidades emergentes.

¿De qué depende el éxito del modelo sustentable?

Un modelo sustentable creado por un país desarrollado e industrializado, no puede ser aplicado a ciegas en los llamados países del tercer mundo. Los resultados no son los mismos porque los criterios y metodologías de diseño fueron en base a una realidad, un contexto específico.

Además, son modelos dominantes y dominados por el hombre, cuyos protagonistas integran a las grandes potencias mundiales, las instituciones internacionales dedicadas al desarrollo y las grandes corporaciones que buscan ganancias a través de los famosos patrones de consumo que penetran en las sociedades más débiles (Tetreault, 2004). Por consiguiente, exige un proceso que permita evaluar primero la posibilidad de adaptación a las nuevas condiciones del país o localidad. En el caso de existir la opción, requiere de una metodología y un método para lograr los objetivos propuestos.

En algunos casos, es necesario ajustar los indicadores de sustentabilidad con la finalidad de tomar las decisiones adecuadas en el camino del desarrollo y control de políticas y estrategias empresariales, punto de partida para el diseño  de las políticas públicas sustentables a nivel nacional (Patzlaff; Stumpf  & Parisi , 2014).

Reflexión final

Los modelos sustentables son la base para la reflexión sobre el derecho de las generaciones futuras, más allá de lo contemplado en las normativas ambientales y lo planteado en el concepto.

Aun cuando los paradigmas ambientales y sus variantes pueden cambiar pensamientos y acciones hacia el compromiso de las generaciones presentes con aquellas generaciones por venir, se abre una nueva puerta, para la creatividad e innovación organizacional a través del proceso de diseño o adaptación de modelos sustentables que podría generar valor empresarial.

Autoras

Mixzaida Yelitza Peña Zerpa

Claritza Arlenet Peña Zerpa

 

Referencias

Hanning, A., Abelsson, A. P., Lundqvist, U., & Svanström, M. (2012). Are we educating engineers for sustainability? Comparison between obtained competences and Swedish industry’s needs. International Journal of Sustainability in Higher Education, 13(3), 305–320. https://www.researchgate.net/publication/235317706_Are_we_educating_engineers_for_sustainability_Comparison_between_obtained_competences_and_Swedish_industry’s_needs

Leff, E. (2000). Tiempo de sustentabilidad. Ambiente & Sociedad, 3(6), 5–14. https://www.scielo.br/j/asoc/a/kBpc7zjCX3mLFkcLXRmcZFD/?format=pdf&lang=es

Martins, A., Mata, T., & Costa, C. (2006). Education for sustainability: Challenges and trends. Clean Technologies and Environmental Policy, 8(1), 31–37. 

Patzlaff, J., Stumpf, M., & Parisi, A. (2014). Evaluación de la sustentabilidad de la construcción en microempresas o empresas pequeñas de la construcción: Caso de estudio en el sur de Brasil. Revista Ingeniería de Construcción, 29(2), 123–135. 

Tetreault, D. V. (2004). Una taxonomía de modelos de desarrollo sustentable. Espiral: Estudios sobre Estado y Sociedad, 10(29), 45–68. 

Menéndez , A. (2005). Sustainability and governance [Sostenibilidad y gobernanza]. Arbor: Ciencia, Pensamiento y Cultura, 181(715), 317–331.  https://doi.org/10.3989/arbor.2005.i715.415

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