Las tractoradas ya han llegado a las principales carreteras españolas. El 6 de febrero ha sido el pistoletazo de salida, igual que han venido sucediendo desde hace tiempo en los principales países europeos como Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Portugal, Rumanía, Polonia, Bélgica, o Grecia.

Agricultores unidos

Les ha costado levantarse y unirse, a pesar de que a muchos les hubiera gustado que se quedasen en sus tierras calladitos, pero ha podido más la nefasta situación que llevan sufriendo desde hace años, y que ahora ha llegado a su culmen. Sí, el vaso ya está rebosando, y el agua comienza a derramarse, como ha venido sucediendo con los embalses. Una sequía que comienza a resultar altamente sospechosa, sabiendo que el agua ya cotiza en la bolsa de valores, y hay demasiados intereses creados en torno a ella. Habría que darse cuenta de ello, antes o después. Pero ya es imposible no darse cuenta de lo que está sucediendo, porque hay muchos ojos vigilantes, que, por suerte, están viendo lo que ocurre y dando testimonio de ello. Ahí queda dicho.

Campo

Las reivindicaciones del campo son a todas luces necesarias. Foto de Mark Stebnicki en Pexels.

Nadie les va a parar, porque no tienen nada que perder. Ya hay que echar toda la leña al fuego para que no se pueda extinguir el espíritu de lucha y sacrificio que ha caracterizado su trabajo en la tierra durante décadas. El campo se muere si nadie apoya al producto español. Ese que alimentó a generaciones enteras, tiene los días contados.

La agricultura española desaparece

Un patrimonio cultural, el sistema agrícola tradicional de pequeños propietarios está apunto desaparecer, para que la mayor parte de las tierras sean adquiridas por grandes multinacionales que harán imposible la competencia, ya sea para dedicarse a estas labores rurales o a otras, que aún está por ver.

No existe ese relevo generacional, porque ya nadie quiere trabajar por 25 céntimos de euro el kilogramo de patatas, o los 10 céntimos por kilogramo, de los limones. ¿Qué se nos ha perdido por el camino? ¿Algo se nos ha ido de las manos sin darnos cuenta? Mientras nos entretienen los medios de comunicación con programas alejados de la realidad. Eso hacían los romanos con «pan y circo», para que los asuntos prioritarios pasen inadvertidos para una sociedad idiotizada, que es incapaz de darse cuenta de ello.

Tractor

Los tractores ya han tomado las carreteras. Imagen de Mexxicana en Pixabay.

Importaremos toda nuestra comida

Ya está ocurriendo con los productos que inundan las estanterías de nuestros supermercados. Esos que son cultivados en otros países, la mayor parte fuera de la Unión Europea, como Marruecos, con 603 millones de euros, Perú, con 246 millones de euros, y Costa Rica, con 130 millones de euros, un 26% más que el año anterior. 

Marruecos se lleva la palma, cercano y afable, ya nos ha conquistado a todos con sus bajos precios y su pésima calidad. En el paquete se incluyen, unas deplorables condiciones laborales para sus trabajadores, además de emplear  fitosanitarios en sus productos que no están permitidos en la UE. Todo ello, acorde a nuestros próximos salarios y nuestro decreciente poder adquisitivo, cuando dependamos de las grandes corporaciones para poder comer. Esos productos que nos alimentarán dentro de unos pocos años, cuando el mercado español se haya arruinado por completo y no quede ni un solo agricultor, ganadero o pescador libre, que no dependa de poder vender su producto a esas grandes compañías para poder vivir, o mejor dicho, sobrevivir.

De esta forma, el oro líquido, nuestro querido aceite de oliva, va perdiendo potencial en el mercado mundial de exportaciones. Ahora, solo representa el 21%. Pero mientras estamos financiando el olivar marroquí, para que dentro de unos años, nuestro aceite venga de allí también, como el resto de productos frescos del campo. 

El rey de Marruecos está llevando a cabo en su país un macro proyecto agrícola en Dakhla para producir tomates y melones que deberán abastecer toda Europa en los próximos años, y convertirse en uno de los mayores centros de producción mundial. Las irregularidades ya se están cometiendo, según la organización agraria COAG, como la vulneración de derechos del pueblo saharaui y la discriminación laboral hacia esta población, la usurpación de sus recursos naturales locales, como la tierra y el agua, y el fraude a los consumidores europeos en materia de etiquetado.

Pero también sucede eso con la miel. Un producto natural 100%, que ya dejó de serlo hace tiempo con la introducción de otras sustancias y la mezcla de mieles de distintos países en un solo tarro. ¿Todo por ahorrar costes y hacerla accesible al consumidor?

Las semillas también se patentan, por lo que nuestra soberanía alimentaria está en la cuerda floja. ¿Eso es lo que se pretende con todas esas medidas dictadas por la Unión Europea? Parece ser que sí, ya nos han colado los transgénicos, pronto llegaran las semillas patentadas, que tendremos que comprar para poder alimentarnos, sin poder emplear ninguna otra, por algunas leyes que alguien votó sin nuestro consentimiento.

Es la hora de la verdad

Nadie en su perfecto raciocinio habría dado el visto bueno a esto, pero parece que es demasiado lucrativo, o goloso, el negocio como para no echarle el diente.

Si alguien espera que esto se solucione solo, está muy confundido. Solo los ciudadanos, el pueblo, es el que tiene el poder de cambiar las cosas. Y esto no va de partidos políticos, porque el que levante la mano, ya sabe dónde va. 

Estamos en un un momento decisivo. Si nos cruzamos de brazos, ya sabemos lo que va a venir a partir de ahora. Lo que no me explico es qué le van a decir a sus hijos esos policías, o esos guardia civiles (que están frenando unas protestas pacíficas, dignas, y necesarias para España; y que nuestra constitución respalda), cuando sus hijos no tengan para comer y su futuro sea el de ser esclavos de las grandes corporaciones. Aquí, si que no hay un plan B.

Los transportistas, autónomos y Pymes se van a unir a las protestas convocando un paro indefinido a partir del próximo sábado, 10 de febrero.