El próximo 5 de diciembre se conmemora el Día Mundial del Suelo 2023. Una fecha señalada en el calendario medioambiental, porque los suelos son los que sustentan la vida en la Tierra. Su buen estado y salud dependen de numerosos aspectos, como el clima o la vegetación, pero el factor antropogénico es uno de los factores más determinantes para saber cómo se encuentra.

Definición de micorriza

El término micorriza, que literalmente significa “hongo-raíz”, fue propuesto por Frank (1885), para definir asociaciones simbióticas (“vivir conjuntamente dos o más organismos”), mutualistas, no patógenas, entre raíces de plantas y micelios de hongos, en las que ambos resultan beneficiados.

Cuáles son las funciones de la micorriza

Juega un papel fundamental en el equilibrio de los bosques y sus complejas funciones definen e influyen en la dinámica de los sistemas agrícolas y naturales.

Sus funciones llegan desde la descomposición de la materia orgánica cerrando así el ciclo de nutrientes, el establecimiento de relaciones de tipo mutualista con las plantas silvestres o cultivadas (micorrizas), siendo el hábitat necesario para la reproducción de diferentes grupos de insectos, el alimento para la fauna o la relación de los hongos parásitos en la conservación del bosque mediterráneo, entre otros

Los hongos micorrícicos reciben directamente de las plantas los azúcares que precisan para desarrollarse. A cambio captan del suelo y ceden a sus hospedantes vegetales los nutrientes minerales y el agua que éstos necesitan para crecer.

Raices

Muchas plantas no sobrevivirían sin esos hongos micorrícicos. Imagen de Pixabay.

Cada hongo con su planta

Numerosos estudios paleobotánicos, morfoanatómicos y filogenéticos basados en técnicas moleculares evidencian que la coevolución mantenida entre hongos micorrícicos y raíces de plantas se remonta al Paleozoico, hace más de 400 millones de años, con el origen de las primeras plantas terrestres.

Se reconocen distintos tipos de micorrizas, en función de las especies fúngicas y vegetales que establecen la asociación y en función de su estrategia nutricional, que posibilita una penetración intracelular, o no, por parte del hongo dentro de las células corticales de la raíz del vegetal.

En cualquier caso, en todos los tipos de micorrizas, se establece una interfase de contacto íntimo entre hifas y células vegetales, donde se produce el intercambio de nutrientes de manera bidireccional (los nutrientes minerales son transvasados disueltos en agua desde el hongo a la planta, mientras ésta cede al hongo los azúcares procedentes de su actividad fotosintética) o unidireccional, como hemos indicado para orquídeas y plantas aclorofílicas.

Las micorrizas requieren un desarrollo planta (raíz) y hongo (micelio) sincronizado, pues las hifas fúngicas solo colonizan raíces jóvenes, excepto en orquídeas, en las que el hongo puede infectar células del tallo.

La planta, en cualquier caso, es quien realmente controla la intensidad de la simbiosis, por el crecimiento de su raíz, pero también por la digestión de la interfase de intercambio, en las endomicorrizas, o por la formación de un singular tipo de raíz (secundaria y de crecimiento limitado), en el caso de las llamadas ectomicorrizas. La raíz constituye en realidad un nicho ecológico donde se desarrolla el hongo, que éste aprovecha.

Normalmente, los microorganismos del suelo absorben más nitrógeno a lo largo del día que los árboles; pero afortunadamente para los árboles, la biomasa microbiana se renueva rápidamente (de días a semanas), y los árboles pueden acceder a ese nitrógeno.

La absorción de nutrientes por las raíces de las plantas está inicialmente restringida por las tasas de descomposición y de mineralización, la solubilidad mineral, la capacidad de intercambio catiónico y la competencia con los microorganismos.

Materia orgánica y descomposición

La descomposición es el proceso general de transformación de la materia orgánica muerta procedente del desfronde, raíces, animales y microorganismos, en nutrientes inorgánicos directamente disponibles para las plantas y en dióxido de carbono (CO2 ). Es por tanto, el proceso clave que enlaza el ciclo interno de nutrientes con la productividad del bosque.

Esta materia orgánica muerta se acumula inicialmente en la capa superficial del suelo, llamada mantillo. A medida que avanza la descomposición, se liberan nutrientes inorgánicos, que son asimilados por las plantas y los microorganismos. El material restante, el humus, libera nutrientes poco a poco durante décadas o siglos.

La descomposición puede dividirse en tres procesos: lavado, fragmentación de materia orgánica y degradación química

El ciclo de nutrientes en un ecosistema forestal consta de la entrada de nutrientes al ecosistema (meteorización de la roca madre, fijación biológica de nitrógeno, aportes atmosféricos y transferencias por biota), del flujo de nutrientes entre las plantas y el suelo (absorción radicular y foliar, retranslocación, pluviolavado, pérdidas por herbivoría, desfronde y descomposición) y de las salidas de nutrientes del ecosistema (lixiviación, escorrentía, emisión de gases y aerosoles, transferencias por biota y explotación de recursos).

Aunque los procesos básicos del ciclo de nutrientes son comunes a todos los ecosistemas, las velocidades de los procesos varían de un ecosistema forestal a otro, y dentro del mismo ecosistema, varían espacial y temporalmente.

Entre los factores principales que mantienen la calidad del suelo se encuentra el mantenimiento de las reservas de nutrientes esenciales para las plantas, asegurando que estén disponibles en formas que las plantas puedan usar.

Los hongos afectan directamente al ecosistema donde se encuentran, generando una protección importante a la biodiversidad nativa en forma directa o indirecta.

Hoy las acciones humanas son capaces de producir alteraciones que afectan de manera significativa el funcionamiento de los ecosistemas. Los bosques se deben conservar, por tanto, es clave considerar que los bosques prosperan gracias a los hongos y si éstos desaparecieran, se alteraría profundamente el equilibrio biológico.