Seguro que a muchos ni se les pasa por la cabeza preguntarse qué es lo que comen o de dónde viene. Y así pasa que, con la compra y consumos de determinados alimentos, no solo favorecéis la sobreexplotación de recursos y la expansión de especies invasoras; si no que, además, estáis directamente implicados con otros «negocios» que destruyen a los de vuestra propia especie. Este es el caso de la perca del Nilo, que puebla las pescaderías del mundo.

Cómo destruir un ecosistema y la vida de la gente

La Lates niloticus o perca del Nilo se trata de un pez del orden de los pisciformes originario de Etiopía. Sus 2 metros de longitud, sus en torno a 7 kilos de peso y su rápido crecimiento hacen que este pez sea uno de los más utilizados en la industria pesquera a nivel mundial. Y, lo más importante, la UICN la ha introducido en la lista de las 100 Especies exóticas invasoras más dañinas del mundo.

Además de ser invasora la perca del Nilo es fea, fea. Imagen: Pavel Zuber

Además de ser invasora la perca del Nilo es fea, fea.
Imagen: Pavel Zuber

En 1960 se introdujo en el Lago Victoria, dónde se expandió como la peste (cómo pasó aquí con Charlie the Crab y sus secuaces americanos) devorando a gran parte de las especies nativas del lago. Este hecho, unido a la sobreexplotación de recursos y la contaminación de las aguas, acabó por destruir el ecosistema del segundo reservorio de agua dulce más grande del planeta. Tras el Lago Victoria, fueron otros lagos africanos en donde se ha desarrollado una enorme industria en torno a este maldito pez.

Pero, como era de esperar de los humanos, la cosa no se quedó ahí. Al destruir el ecosistema, el medio de vida de mucha gente se fue al traste. Me refiero a las personas que vivían  de los recursos del lago, que tuvieron que recurrir a vivir de la pesca de este pez que -durante los años 70 y 80 del siglo pasado- sirvió de alimento para la población local al tratarse de un pescado barato que nadie quería.

Fue a finales de los 80 con la instalación de fabricas de fileteado y congelado que todo cambió definitivamente. El número de capturas aumentó drásticamente y la perca del Nilo empezó a importarse a Europa y Norteamérica. Esto causó que su precio aumentara considerablemente, de manera que los habitantes de la zona no podían permitirse el pagarla. Además, la empobrecida población de la zona acudió a las orillas del Lago Victoria para ganarse la vida con la pesca y en la industria generada. Y esto llevó a que se aumentara aún más la presión sobre los recursos del lago y empeorara la situación de los habitantes sumiéndolos en una mayor pobreza.

¿Por qué no restaurar los ecosistemas destruidos por la perca del Nilo?

La población empobrecida de las orillas del algo Victoria se ha quedado sin recursos para su supervivencia a parte de la pesca de la perca del Nilo. Imagen: Damiano Luchetti

La población empobrecida de las orillas del Lago Victoria se ha quedado sin recursos para su supervivencia a parte de la pesca de la perca del Nilo.
Imagen: Damiano Luchetti

Lo cierto es que la Unión Europea prohibió la importación de la carne de este pez durante años a causa de las condiciones sanitarias de la industria, pero en el año 2000 se levantó el embargo a los productos procedentes del Lago Victoria. Esto hace que este cangrejo se plantee:

  • ¿Cumple la industria las condiciones de salubridad marcadas?
  • ¿Por qué está trabajando con una especie invasora y dañina en lugar de restaurar los ecosistemas y los modos de vida previos?

El documental La pesadilla de Darwin, que te recomiendo que veas, desveló algunas de las razones. La exportación de este pisciforme no es más que un negocio paralelo a el tráfico de armas, la droga y la prostitución. Ante la cantidad de dinero que  mueve todo ello, por supuesto que ninguna nación hará nada en contra de la perca del Nilo.

Por desgracia la solución a este problema sólo llegará el día que los humanos comprendáis que el dinero ni se come ni se respira.