Las ciudades actuales apenas ocupan el 2% de la superficie mundial y en menos de 40 años acogerán al 70% de la población. Esta tendencia de abandono de las poblaciones rurales por los grandes núcleos urbanos lleva años desarrollándose, siendo estas ciudades las principales consumidoras de recursos (un 75% del global) y generadoras de dióxido de carbono (80% del total). Por ello, es necesario reinventar la ciudad para conseguir un medio urbano mucho más respetuoso con el planeta.

Por ello surgen las Ciudades Inteligentes, que buscan combinar en un modelo urbano la protección del medio ambiente, la eficiencia energética y la rentabilidad económica. El consumo sin planificación de los recursos ya no es una opción viable para el crecimiento económico y social, ya que dejan sin alternativa a las generaciones futuras.

El termino de Ciudad Inteligente aun no ha sido definido completamente, pero estas deben cumplir unas características principales que tienen que ver con el respeto medioambiental, el uso de las nuevas tecnológicas de la información para su gestión y promover un desarrollo sostenible. Por ello, estas ciudades mejoran la calidad de vida y economía local, reduciendo progresivamente el consumo de combustibles fósiles para crear un futuro bajo en emisiones de dióxido de carbono.

En las ciudades actuales, los servicios (como son el agua, gas, electricidad, transporte…) son independientes y operan en compartimentos separados entre sí. En una Ciudad Inteligente estos servicios no solo optimizarán su rendimiento sino que serán gestionados de modo integral para establecer prioridades de inversión y construir sinergias.

Para los responsables municipales esta nueva gestión inteligente y eficiente aporta numerosas ventajas que van desde una reducción del gasto público a la posibilidad de crear nuevos servicios que respondan mejor a las necesidades especificas del ciudadano. Pero las ventajas de las Ciudades Inteligentes abarcan a todos los habitantes del medio urbano, pese a que las necesidades y preferencias son muy diversas. Debido a esto, en una primera fase de implantación de una Ciudad Inteligente se llevaran a cabo los proyectos de mayor demanda que con el paso del tiempo pueden adaptarse a demandas más concretas.

Europa comenzó en 2011 un proyecto que tiene como objetivo apoyar a ciudades pioneras europeas que se centren en un desarrollo urbano enfocado al concepto de Ciudad Inteligente. La Iniciativa Smart Cities and Communities se centrará principalmente en acciones innovadoras en eficiencia energética, uso de tecnologías de bajas emisiones, redes inteligentes y acciones de movilidad sostenible. Los objetivos iniciales de este proyecto son una reducción del 40% de los gases de efecto invernadero para 2020 (respecto a 1990), implantar el concepto de SmartCity en el 5% de la UR, activando el desarrollo de nuevas tecnologías no contaminantes y eficientes y la difusión de las mejores prácticas de energía sostenible implementadas a nivel local.

Son muchas las ciudades europeas que están comenzando este nuevo camino hacia un nuevo concepto de ciudad. Algunas han comenzado por la gestión y eficiencia energética, como es el caso de Málaga; otros por mayor protección ambiental, como Copenhague; otros se centran en actividad cultural, como Brujas; y otros en la sanidad y atención sanitaria, como es el caso de París. Pero ademas existen infraestructuras experimentales de investigación, siendo referencia en este aspecto el SmartSantander.