La casa bioclimática representa el futuro de la construcción, una nueva forma de habitar una vivienda de manera autosuficiente, que a su vez se preocupa por el entorno y por el impacto que pueda generar en él, siempre teniendo en cuenta las condiciones climáticas específicas del lugar.

Lo ideal es poder levantar la edificación desde cero para poder controlar todos los aspectos que pudieran influir tanto en el confort como en el ahorro de energía, pero si de lo que se trata es de reformar una casa para convertirla en una casa bioclimática, las posibilidades son múltiples, y a cuál más satisfactoria para convertir tu vivienda en un auténtico hogar, aunque sea un piso de pequeñas dimensiones.

6 claves de la casa bioclimática

1. Orientación

Es la principal cuestión a tener en cuenta antes de ponerse manos a la obra, ya que de ella dependerán muchos factores. También es determinante el microclima de del lugar, así como la temperatura, la humedad o el aire y la dirección en la que suele soplar, o incluso la amplitud térmica.

casa bioclimática

El sol es la fuente de luz natural necesaria para dotar de iluminación la vivienda.

La casa bioclimática se orienta para que la luz solar sea una constante a lo largo de todo el año, si eso no es posible porque esté ya construida, se dota a la fachada que menos iluminación natural reciba de un plus de aislamiento, tanto en las ventanas o cristaleras como en los muros, si es posible.

Mientras en la fachada que dé más sol, se pueden colocar mayores ventanales para que el poder calorífico penetre en el interior en invierno, reduciendo su acción en verano mediante ventilación, parasoles o aleros que pueden proteger de esa radiación.

2. Forma

Es uno de los factores que quizás menos se tiene en cuenta, pero no por ello deja de ser realmente importante. Según la estructura exterior puede afectar a la vivienda más o menos los agentes climáticos, de ahí que se tienda a crear edificaciones más compactas con tejados a dos aguas o a una sola agua, o también con formas esféricas.

casa bioclimática

Los tejados verdes protegen del sol y a su vez proporcionan frescor en esta casa de clima cálido.

Un ejemplo de casa bioclimática: The Meera House de Guz Architects

Todo depende a su vez de las características climatológicas propias del sitio, para así elegir cuál se adapta mejor y tiene más capacidad de conservación a lo largo del tiempo.

3. Materiales

Los mejores para la casa bioclimática son los naturales, aquellos que se puedan conseguir de manera local y no tengan demasiado impacto en el medio ambiente. Es imprescindible que dejen una baja huella de carbono, pero que a su vez sean robustos y eficientes.

Por eso hay que tener en cuenta su composición incluso para las cubiertas, los impermeabilizantes, los morteros, los forjados, las bóvedas, la carpintería, las instalaciones, etcétera.

Para los muros con masa térmica se pueden utilizar ladrillo macizo, adobe, piedra o tapial; y para los muros aislantes para cerramientos: hormigón celular, termoarcilla o bloques de arlita.

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El ladrillo macizo es una buena opción para levantar muros en la casa bioclimática.

La elección de los aislantes térmicos es también fundamental para dotar de calidez al interior. Dentro de los minerales, es posible elegir entre perlita, arlita o vermiculita, y en cuanto a los vegetales la variedad es enorme: desde lino o corcho, pasando por lana de oveja o fibra de coco, hasta celulosa, cáñamo o retales de algodón, entre otros.

Las pinturas exteriores e interiores deben ser lo menos tóxicas posibles, mejor si tienen certificado ecológico. En el exterior se pueden usar a la cal o al silicato potásico; en el interior, al temple, al aceite de linaza o cera de abejas.

Otro tema que hay que supervisar de manera minuciosa es el suelo y las propias paredes. Ya que de las diferentes opciones a tener en cuenta, debemos elegir la más acorde con la temperatura y la humedad que suela tener el lugar. La madera o el barro cocido son una buena alternativa para el suelo, y para las paredes, el yeso.

4. Bioclimatización pasiva y eficiencia energética

Un buen diseño es la clave para poder disfrutar de un hogar con bioclimatización pasiva, que gaste lo menos posible y que se sirva de los factores climáticos para asegurar el confort. Aquí intervienen los materiales aislantes colocados de forma precisa en lugares específicos.

La pérdida de calor es el mayor problema, por eso se suelen utilizar dobles o triples cerramientos de vidrio con cámaras de aire o pantallas aislantes. A su vez proporcionan una entrada de luz solar muy aprovechable en invierno. Es quizás el recurso más empleado y más económico para proporcionar una temperatura estable. Por ello, lo que se intenta mediante las distintas decisiones, es que el calor se absorba y se distribuya por toda la casa.

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El interior de la casa es también fundamental para que el ahorro energético sea efectivo.

Los mismo ocurre cuando se necesita ventilación por altas temperaturas, los grandes ventanales tienen la función de ventilar, pero se necesita una ventilación cruzada para dotar a la vivienda de una ventilación natural efectiva, que da frescor y baja la temperatura cuando se necesita; es decir una entrada y una salida de aire distinta que se puede generar con las dos fachadas del edificio, pero en diferente proporción.

La iluminación pasiva es un arma eficaz para dotar de luz natural a toda la casa. Simplemente redirigiendo la iluminación directa a lo largo del año mediante difusores u otros elementos para que lleguen a todos los rincones, y que a su vez pueda reducirse en la estación estival.

Por supuesto, aquí también tendría una importancia vital la elección de los electrodomésticos y sanitarios, ya que su uso y su etiqueta energética puede hacer variar mucho el consumo total dentro de la vivienda. También la luminaria artificial con bombillas de bajo consumo.

5. Energías renovables

Según la arquitectura bioclimática se puede obtener la energía de dos diferentes maneras, de forma pasiva o de forma activa. En esta última cabe el uso de las energías renovables para proporcionar esa habitabilidad que de forma pasiva no se puede obtener.

La energía solar se puede usar en el hogar mediante la energía solar fotovoltaica para proporcionar electricidad, y la energía solar térmica se utiliza para calentar aire o agua. normalmente cubre entre el 50% y el 80% de las necesidades, dependiendo del lugar de ubicación. Es una buena opción para zonas que tengan una proporción alta de días soleados.

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Los paneles solares para captar la energía solar son muy demandados.

La energía geotérmica es la energía calorífica de la tierra que se puede aprovechar según las diferentes tecnologías existentes, en invierno la bomba geotérmica saca el calor de la tierra, y en verano se deshace de él. Todavía no está muy extendida, pero es un recurso muy válido para los hogares, ya que además de ser beneficioso para el entorno, proporciona un ahorro de calefacción cercano al 75%, con un 50% en refrigeración pasiva.

La energía eólica es otra energía limpia procedente del viento, que es posible colocar para obtener energía, aunque los mejores modelos para autoabastecimiento son aquellos híbridos en los que existe una compenetración eficaz de varios tipos de energía renovable.

Las calderas de biomasa son una opción muy demandada en las viviendas, ya que su rendimiento ronda el 90%. Su resistencia, su falta de mantenimiento, su menor gasto y su autolimpieza, además de los beneficios ambientales, las han colocado en el podio de los sistemas de energía para instalar en el hogar.

6. Jardín

La casa bioclimática usa el jardín además de como lugar de disfrute, para proporcionar una temperatura ideal a la vivienda. Dependiendo del tipo de plantas o árboles elegidos y su lugar de plantación o crecimiento, se puede dotar a la edificación de un mayor grado de frescor en el verano, o protección en invierno frente al frío o el aire.

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Un pequeño jardín puede proteger la casa del calor o del frío en época invernal.

Puede ser un jardín o un pequeño huerto, que proporciona en casas más pequeñas, o incluso en pisos con terraza, una forma de mantener un óptimo bienestar. La casa bioclimática es además saludable.

Las viviendas con tejados verdes o con fachadas con vegetación han venido para quedarse, prometen ser una “revolución verde” que además de ayudar contra el cambio climático, generan unas casas más habitables.

Dependiendo del tipo de tejado, en la casa bioclimática se suele utilizar el agua proveniente de la lluvia para regar el jardín. La sostenibilidad es la prioridad.