Se trata de una tecnología con nanopartículas pionera en Europa para limpiar aguas subterráneas contaminadas por disolventes organoclorados, arsénico o compuestos derivados del petróleo.

Imágenes de las nanopartículas de hierro cero obtenidas por microscopía electrónica.

Imágenes de las nanopartículas de hierro cero obtenidas por microscopía electrónica.

Expertos del centro tecnológico Eurecat-CTM y de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) han participado en el desarrollo de un nuevo sistema de producción de nanopartículas de hierro cero valente (nZVI) mediante molienda abrasiva, que permitirá obtener materiales más reactivos que los producidos por vías convencionales y, por tanto, lograr procesos de saneamiento de aguas subterráneas más eficientes.

Durante el proyecto, llamado Nanorem, se han realizado seis pruebas piloto en emplazamientos contaminados reales en la República Checa, Suiza, Hungría, Israel y en Asturias, donde se han tratado contaminantes como los disolventes organoclorados, el arsénico y compuestos derivados del petróleo, como los BTEX.

Contaminación industrial

Nanorem ha “demostrado la viabilidad del tratamiento de aguas subterráneas que presentan contaminación industrial” mediante “la aplicación in situ de nanopartículas”, lo que abre la puerta a “implementar esta tecnología a nivel europeo”, según destaca Irene Jubany, responsable de la línea de investigación en suelos y agua subterránea en Eurecat.

Jubany apunta que la investigación, que se ha hecho también en colaboración con la Universidad de Liberec (República Checa), supondrá “una reducción del tiempo de descontaminación y un aumento de la competitividad en la gestión de emplazamientos contaminados”.

Nanorem ha trabajado con diferentes tipologías de partículas de dimensiones inferiores a 100 nanómetros. Durante los cuatro años que ha durado el proyecto, se han desarrollado nuevos procesos de fabricación de nanopartículas y se ha trabajado para mejorar su movilidad en el medio y la capacidad de reacción con los contaminantes. También se ha incidido en la evaluación del impacto y la toxicidad de las nanopartículas y en la modelización de la interacción con el entorno.

El proyecto Nanorem, que tiene un presupuesto de 13.999.763 euros se ha financiado con fondos de la Comisión Europea dentro del 7º Programa Marco.