Rotemburgo (Alemania) es una de esas ciudades esenciales para comprender el genuino espíritu de la Navidad, todavía a pesar de los años y los vaivenes de los nuevos tiempos, conserva ese halo de misterio y magia que acompañan a estas fechas.

Navidad

El mercado de Navidad de Rhotenburg tiene 500 años de antigüedad.

Fotografía de Turismo de Bavaria

Sus casas medievales que parecen recién sacadas de un cuento infantil, incluso hechas de materiales comestibles, se engalanan y visten sus mejores galas para recibir a los miles de visitantes que se acercan a contemplar en estado puro el espíritu navideño, por lo menos es un gran espectáculo para todos los sentidos, aunque ese espíritu siempre lo llevan dentro.

Luz, color y olor a los dulces y bebidas típicos del país (como el vino caliente o el “schneeball”, unas bolitas de nieve que se pueden encontrar con chocolate o con otro tipo de extras) se dan cita en uno de los mercados navideños con más solera de Europa, nada más y nada menos que 500 años de antigüedad llevan los alemanes celebrando la Navidad en este increíble mercado, el “Reiterlesmarkt”.

Navidad

“Schneeball” o bola de nieve típica de Rhotenburg.

Fotografía de S. Kapfer

Si eres de los que nunca ha vivido una Navidad de cuento y te apetece disfrutar de nuevo como si fueras un niño, no dudes en acercarte a esta preciosa ciudad que no te dejará indiferente. Las especias como el cardamomo, el jengibre, el clavo o la canela acompañadas de frutos secos están prácticamente en todos los dulces navideños que podrás degustar sin discreción.

Navidad

Glühwein o vino caliente con especias.

 Fotografía de Mr. Choppers

No se te olvide acompañarlos con alguna bebida, ya que suelen ser bastante compactos de textura, y si no estás acostumbrado es fácil “atragantarse”. Son postres típicos hipercalóricos para soportar el duro invierno que había por esas latitudes, digo había porque el cambio climático ya ha dejado su constancia y los inviernos son fríos, pero ya no como antes.

Seguramente observando las imágenes de Rhotenburg piensas que están trucadas, pero no, es así en realidad. Además de recorrer el alucinante mercado navideño, no se te olvide llevarte la receta de sus más características comidas de Navidad o probar sus versiones ecológicas que también existen, y por supuesto, no puedes dejar de visitar sus alrededores haciendo senderismo o ciclismo, en los que hay bosques encantados como en el Steigerwald Nature Park o en el Valle del Tauber.