Hoy 8 de octubre se ha presentado un libro sobre el desastre ecológico que causó graves daños en la Amazonía por la petrolera estadounidense Chevron. Al acto de la presentación acudió el Presidente de la República de Ecuador, Rafael Correa.

La Procuraduría General del Estado de Ecuador (PGE), presentó el libro “Caso Chevron: Defensa del Ecuador frente al uso indebido del arbitraje de inversión”. El acto, al que acudió el Presidente de la República, Rafael Correa, se realizó en la Capilla del Hombre, en Pichincha (Quito). En el evento estuvieron presentes el Dr. Gustavo Jalkh Robens, Presidente del Consejo de la Judicatura; Dr. Galo Chiriboga Zambrano, Fiscal General del Estado; Dr. Carlos Pólit, Contralor General del Estado; así como autoridades nacionales y locales, miembros del cuerpo diplomático, funcionarios públicos, juristas y académicos.

El libro, escrito por el equipo de abogados que participó en la defensa del país ecuatoriano, recoge información relacionada con los antecedentes históricos y jurídicos del caso Chevron, el desarrollo procesal del arbitraje, los temas relacionados con jurisdicción, responsabilidad y el daño ambiental causado por la petrolera norteamericana en la Amazonía.

Según explicó el procurador del Estado, Diego García, “el texto muestra la historia del arbitraje de inversiones planteado por Chevron Texaco en contra del Ecuador. Mediante este arbitraje la petrolera pretende distraer a la justicia de la controversia ambiental y trasladar al Gobierno la responsabilidad por cualquier valor que tuviera que asumir dentro del Juicio de Lago Agrio”.

Por su parte, Rafael Correa añadió que “Chevron contaminó 5.000 kilómetros de selva y arrojó 18.000 barriles de desechos tóxicos, lodo y otros contaminantes a los ríos de la Amazonía”. Acciones a las que el Jefe de Estado calificó de “ecocidio”, sin olvidar los daños a la salud de los habitantes de la Amazonía que tienen cáncer o enfermedades en la piel, entre otras dolencias.

Correa destacó además que por primera vez un gobierno del Ecuador no se había vendido a Chevron. Y por eso, como represalia, la empresa norteamericana ha desprestigiado al país con “una campaña basada en presiones extrajudiciales, denuncias de supuestos abusos a los Derechos Humanos o la falta de libertad de prensa”.