Las siguientes imágenes que os muestro a continuación son sólo el fruto de la contaminación a la que sometemos a la naturaleza.

Las imágenes corresponden a la playa en Fort Bragg (California), en el condado de Mendocino, California en los Estados Unidos, mejor conocida como Glass Beach (Playa de Vidrio). Y son el fruto de miles de botellas de vidrio que acaban en el mar, y que con el paso del tiempo, acaban por hacerse añicos y que, con el tiempo, el oleaje deposita en las playas.

 

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Los residentes de la zona de Fort Bragg, convirtieron sus costas en su basurero particular durante 18 años, de 1949 a 1967, arrojando sus desperdicios sin ningún tipo de control al mar en la zona que llamada en tiempos The Dumps (Los vertederos).

En 1967, el comité de calidad del agua de la costa norte de Estados Unidos prohibió que se siguieran arrojando desperdicios al mar y cerraron el lugar. Estuvieron hasta el año 2002 limpiando la playa, desde entonces las olas y la marea han estado puliendo y devolviendo a tierra las miles de toneladas de vidrio que la gente tiró sin ningún pudor al mar, convertido en lo que vemos.

Ahora, más de 30 años más tarde, la “madre naturaleza” ha recuperado esta playa. Años de acción de las olas golpeando han depositado toneladas de vidrio pulido en la playa.

Ahora el lugar es un Parque estatal y está prohibido retirar vidrios, ya que quieren que estos queden en el lugar como evidencia de los años de abuso.

Esperamos que esta barbarie, hoy utilizada como reclamo turístico, no vuelta a pasar.

Hay que concienciar a la población que el vidrio no se puede tirar a la basura convencional y hay que llevarlo a los contenedores verdes para su posterior reciclado.

El reciclado de vidrio entraña beneficios sociales, ambientales y económicos, ya que genera un significativo ahorro energético. Con la energía que ahorra el reciclaje de una botella, se podría mantener encendida una bombilla de 100 watios durante 4 horas.

Con un gesto tan sencillo como el de separar los tarros, frascos y botellas usados para depositarlos después en los contenedores verdes, reducimos el consumo de energía, ahorramos materias primas y disminuimos los vertederos y la contaminación de nuestros mares.

La Glass Beach de California es sólo un ejemplo de playa de cristal, pero en el mundo existen por desgracia muchos más playas similares, en tejiendoelmundo.wordpress.com tenéis más ejemplos.

Hoy en día, la mayoría de las botellas que terminan en el mar son de plástico. Al igual que las botellas de vidrio, tienden a ir finalmente en pedazos en el mar, pero, a diferencia del vidrio, el plástico no se degrada, acumulándose, por las corrientes oceánicas, en  verdaderas "Islas de Plástico" en nuestros océanos.

Fuente:

www.veoverde.com