El cambio climático ha provocado una reducción de las precipitaciones y de los recursos hídricos en general. La aportación natural de la cuenca del Ebro ha sufrido en las últimas décadas "una sensible reducción", superior al 11%, que ha dejado la media del periodo 1980-2006 en 14.623 hectómetros anuales. El anterior PHE cifraba los recursos de la cuenca en 18.217, según los estudios de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE).
La CHE apunta tres causas para esa reducción de las aportaciones: el aumento de consumo del regadío, el descenso de la escorrentía en las cabeceras de los ríos por el incremento de la superficie forestal y la "apreciable" disminución del carácter nivopluvial de las cuencas pirenaicas.
Sin embargo, esa disminución del caudal podría ser mayor. El principal estudio sobre los posibles impactos del cambio climático en el Ebro, elaborado por la Universidad de La Coruña, prevé que los recursos hídricos puedan llegar a reducirse este siglo "entre el 10% y el 20%". De cumplirse esas hipótesis, la aportación media anual en régimen natural de la cuenca se reduciría a 13.161 hectómetros y, en el peor escenario, a 11.699.

La cuenca del Ebro debe atender con esos recursos una demanda de más de 8.000 hectómetros cúbicos: 7.400 para la agricultura, casi 50 para la ganadería, unos 360 para consumo humano, casi 180 para abastecer a la industria y algo más de 200 que son trasvasados cada año, principalmente a Bilbao, Santander y Tarragona.
A ese balance hay que restarle el caudal ambiental, que en el Delta, aunque está pendiente de un acuerdo con administraciones y agentes sociales, "representaría entre el 23% y el 30% de la aportación" en régimen natural "aun en años de sequía prolongada" al tratarse de un área incluida en la Red natura 2000. Serían entre 3.800 y 4.200 hectómetros anuales frente a los 3.150 anuales.
Fuentes:
Confederación Hidrográfica del Ebro






